Las campanas doblaron en son de luto, miles de creyentes acompañaron en silencio al santo, la música calló, la pólvora no sonó, mientras San Jerónimo y San Miguel se enrumbaron por una de las calles luego de salir de la parroquia. Así fue el ambiente durante las dos primeras cuadras y esta particular forma de salir ayer, durante el inicio de la tradicional Octava, fue establecida para recordar el fallecimiento de monseñor Estanislao García, quien fue cura párroco de este templo por años.
Entre la muchedumbre que acompañaba al santo, muy amenamente bailaba doña Claudia Gutiérrez junto con su pequeña de 5 años. Dice que “el doctor que cura sin medicina”, San Jerónimo, sanó por completo a su niña y desde entonces le bailan con devoción.
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