El periódico estadounidense en español, El Nuevo Herald, ha revelado lo que podría haber detrás de la acción provocadora del gobierno venezolano de Nicolás Maduro, que ha creado una gran tensión con Colombia al cerrar la frontera en la zona del Táchira y Cúcuta y desalojar por medio de la fuerza militar a una gran cantidad de ciudadanos colombianos.
Según el régimen venezolano, el violento cierre de la frontera es para combatir el contrabando y las bandas paramilitares que operan en esa zona. Sin embargo, los observadores internacionales independientes consideran que esta acción del gobierno de Venezuela es la típica provocación externa que acostumbran los regímenes autoritarios, cuando afrontan graves presiones internas. O sea que el régimen chavista estaría atizando el conflicto fronterizo para distraer la atención del pueblo venezolano de la grave crisis que padece y evitar la pérdida de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, que parece inminente por el desprestigio absoluto del chavismo.
En realidad, la inviabilidad del socialismo autoritario que el chavismo ha querido imponer a sangre y fuego en Venezuela, el derrumbe de los precios internacionales del petróleo que prácticamente es la única fuente de ingresos del país, los desmesurados gastos en los intentos de expandir el “socialismo del siglo 21” en América Latina y el Caribe, la investigación por parte de la justicia estadounidense de los turbios negocios de la cúpula política y militar venezolana, y la manifiesta incapacidad de gestión gubernamental del gobierno de Nicolás Maduro, han hecho de Venezuela un Estado fracasado que urge un cambio de rumbo y de gobierno.
Pero aparte de todo eso, a juzgar por lo que dice El Nuevo Herald en lo del conflicto fronterizo con Colombia atizado por Maduro hay algo más que un simple aventurerismo político para distraer la atención y evitar la pérdida de las elecciones de diciembre, tras lo cual vendría la demanda masiva de un referendo revocatorio, es decir, una consulta popular para cambiar el gobierno.
Según reportó El Nuevo Herald en su edición en línea del sábado pasado, “La reciente decisión de (el gobierno de) Bogotá de entregar a la justicia estadounidense a dos presuntos narcotraficantes que operaban con el venezolano Cartel de los Soles, amenaza la posición interna de algunos de los personajes más poderosos dentro del chavismo (…) Las extradiciones, aprobadas por el presidente Juan Manuel Santos pese a las intensas presiones ejercidas por el régimen de Caracas, podrían acelerar los casos que llevan adelante las autoridades estadounidenses sobre las actividades del cartel de droga venezolano, presuntamente operado por militares de alto rango y por dirigentes claves del chavismo”.
Los colombianos cuya extradición a Estados Unidos fue aprobada por el presidente Juan Manuel Santos son Gersaín Viáfara Mina, alias Eliseo, y el “empresario” Óscar Hernando Giraldo Gómez, a quien el diario colombiano El Tiempo describe como “el testigo estrella que destapará el Cartel de los Soles”.
Por lo que se puede ver, el fracasado régimen chavista de Venezuela está cada vez más acorralado y desesperado.
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