Crecimiento económico y libertad

La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), dio a conocer ayer su II Informe de Coyuntura Económica, en el cual reduce a 3.9 por ciento su proyección de crecimiento económico para 2015, en vez del 4.5 por ciento que había proyectado a inicios del presente año.

Según cálculo de LA PRENSA, esta rebaja en la previsión de crecimiento económico significa unos 70.87 millones de dólares menos.

La proyección de Funides motiva a recordar el anuncio que hizo el régimen de Daniel Ortega a mediados de 2013, por medio de su secretario de políticas públicas, Paul Oquist, de que gracias al megaproyecto chino del Gran Canal, el crecimiento económico de Nicaragua sería de 10.8 por ciento en 2014, y que en el 2015 llegaría a 15 por ciento. A estas alturas del tiempo el proyecto del Canal continúa en veremos y las abundantes riquezas prometidas a la población por el régimen orteguista y sus socios de China comunista, siguen siendo una fantasía.

Pero no se puede negar que 3.9 por ciento de crecimiento no es malo, dicho esto sin perjuicio de que según los expertos en desarrollo y crecimiento humano, es indispensable que la economía nacional crezca a un ritmo sostenido anual de por lo menos de 7 a 8 por ciento, para poder comenzar a salir de la pobreza.

Aunque está claro que el crecimiento económico por sí solo no significa progreso social y desarrollo humano, este únicamente puede ser posible si la economía crece de manera positiva y permanente. Lo clave, en este caso, es qué sistema de gobierno impera en el país y cómo es distribuida la riqueza que se produce, es decir, si se distribuye de manera equitativa o si una reducida capa de la sociedad se queda con la parte del león, como en la fábula de Esopo, que a todas luces es el caso de Nicaragua.

Por otra parte, no cabe duda de que la economía nacional podría crecer mucho más que el modesto 3.9 por ciento proyectado por Funides, si al mismo tiempo mejorase también la calidad de las instituciones democráticas. Pero lo que ocurre es todo lo contrario.

En esta misma semana se dio a conocer el Índice de Libertad Humana 2015 en el mundo, elaborado por el Instituto Liberales, de Alemania; el Instituto Fraser, de Canadá; y el Instituto Cato, de Estados Unidos, en el cual queda demostrado una vez más que la libertad es indispensable para el desarrollo económico y social.

Suiza, Finlandia, Dinamarca, Nueva Zelanda y Canadá, que encabezan la lista de los países más libres del mundo, tienen también los niveles de desarrollo y bienestar humano más altos y envidiables. Nicaragua ocupa el peldaño 79 en el Índice de Libertad Humana, y de allí su escaso desarrollo económico, ya no digamos Venezuela, convertido en un Estado fallido por el socialismo autoritario por lo cual ocupa un miserable lugar 144.

“La libertad va de la mano con el bienestar humano”, dice Ian Vázquez, uno de los autores del reporte. Y agrega que el Índice comprueba que por lo general, los países con más libertades personales y civiles tienen igualmente más desarrollo económico. O sea que la libertad y la democracia condicionan más prosperidad económica y progreso social e individual.

Editorial

COMENTARIOS

  1. Luis Masís
    Hace 11 años

    Benjamín Franklin advirtió: “quien sacrifica la libertad para alcanzar la prosperidad, acaba por no tener ni una ni otra”. Los dictadores nos hacen creer en esa falsa dicotomía. Y un pueblo hambreado, sin una educación de calidad, pertinente e inclusiva, es fácil presa de esa mentira. Y al final, esos pueblos, no tienen ni lo uno ni lo otro, comos nos lo advirtiera Franklin. Eso pasó con los alemanes cuando Hitler o los rusos cuando Stalin, o los cubanos con Castro.

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