La “patética” pena de muerte

Un tribunal de apelaciones del estado de Texas suspendió ayer la ejecución de Bernardo Tercero, el nicaragüense preso y sentenciado a muerte en Estados Unidos, quien debía ser ejecutado hoy al final de la tarde.

Tercero fue procesado y condenado a la pena capital en el año 2000, conforme a la ley de Texas, por haber asesinado en 1997 a un maestro norteamericano —en presencia de su pequeña hija de tres años—, durante un asalto a mano armada contra una lavandería. Tercero huyó a Nicaragua, donde al año siguiente fue perseguido por las autoridades por el secuestro de un taxista y su hijo de tres años de edad. Después volvió clandestinamente a EE. UU., donde al poco tiempo fue sentenciado a muerte.

Defensores de los derechos humanos y abolicionistas de la pena de muerte desplegaron una intensa actividad, en Managua y Estados Unidos, para salvar la vida del reo nicaragüense condenado a la pena capital. Altos representantes de la Iglesia católica de Nicaragua pidieron clemencia a las autoridades estadounidenses. Inclusive Daniel Ortega, solicitó al presidente Barack Obama que intercediera por la vida de Bernardo Tercero, y el embajador orteguista en la OEA, Denis Moncada, aseguró que a ellos les resultaba “patético estar a las puertas de la ejecución de un ciudadano nicaragüense”.

En el mundo actual, incluyendo a Nicaragua, todavía algunas personas opinan que es justo y necesario aplicar la pena capital a quienes cometen crímenes de extrema gravedad, como asesinatos atroces, parricidios y violaciones sexuales a niños. Pero en general la pena de muerte está desacreditada, ha sido abolida en muchos países y es rechazada por la mayor parte de la gente, ya sea por convicciones religiosas y humanitarias o por simple sentido práctico, considerando que no impide y ni siquiera reduce la criminalidad atroz.

De acuerdo con el moderno derecho humanitario, la pena de muerte no es considerada como un acto de justicia, sino como una forma de castigo desmedida e innecesaria. Inclusive, según Amnistía Internacional es una cruel modalidad de tortura.

No obstante, en algunos países dominados por regímenes autoritarios, aunque la pena de muerte ha sido abolida legalmente se sigue practicando de hecho mediante ejecuciones extrajudiciales de determinados delincuentes, particularmente de cabecillas y miembros de grupos alzados en armas por motivos políticos. Esto ha ocurrido en los últimos años en Nicaragua, según denuncias de organismos de derechos humanos.

En realidad, lo patético de la sentencia de muerte no es la ejecución de alguien que cometió un crimen atroz y fue condenado judicialmente de conformidad con la legislación vigente de un Estado, en la cual se incluye la pena capital. Lo patético es que sea practicada mediante ejecuciones extrajudiciales y clandestinas.

En el caso de Bernardo Tercero, a nuestro juicio se le debería conmutar la pena de muerte por la de un largo período en prisión. No para dejar en la impunidad el crimen que cometió y por el cual fue condenado judicialmente, según las leyes de Texas, sino por razones humanitarias, porque nadie y por ninguna razón debe tener derecho de suprimir la vida humana.

Editorial

COMENTARIOS

  1. Mario Moreno
    Hace 11 años

    ¿Pobre hombre? no se que pasaría si matan a mi padre frente a mi. Es un delincuente, la pena de muerte no es suficiente castigo para este asesino nicaraguense

  2. Hace 11 años

    La misma Biblia Lo dice ojo por ojo diente por diente.muerto El Perro Se acabo la rabia ese es un Alma perdida que Dios Lo perdone amen.

  3. Barcelona
    Hace 11 años

    Estoy totalmente de acuerdo con el comentario de Isabelá. Es verdad se han violado esos mandamientos de No matarás, No robarás; y fue este criminal quien lo hizo; pero fijémonos es un hombre sin ninguna moral sin valores simples y básicos como es posible que después de haber cometido tal crimen regresa a Nicaragua y secuestra a un taxista con su hijo no es posible señores este hombre debe quedar recluido de por vida porq es un criminal y delincuente peligroso en la sociedad, de tristeza nada.

  4. Pedro
    Hace 11 años

    ¿Cuánto cuesta mantener a un preso?, ¿acaso ese dinero no sale de los impuestos?, ¿porqué mantener criminales?

  5. Yader
    Hace 11 años

    La pena de muerte no es para rebajar la criminalidad no es el propósito es para que paguen con la misma moneda un asesinato atroz

  6. isabela
    Hace 11 años

    El que viola las leyes humanas, merece el peso de la ley. Si, nadie tiene derecho a quitarle la vida a otro, pero q derecho tuvo este personaje para quitarle la vida a otra persona y en presencia de su nina de 3 anos y los otros actos delictivos q cometio en Nicaragua? ahora resulta q es «pobrecito» conmutar la pena? por favor para q coma,beba, duerma? a costa de la ciudadania norteamericana, encima q falto al mandamiento No Mataras, q es simple y tacito. En que mundo vivimos?

  7. mac
    Hace 11 años

    2 . Pareciera la orden es tirar a matar.En la edicion de hoy en La Prensa los hermanos Diaz denuncian al ejercito haber torturado y ejecutado a su padre Pedro Diaz un Sr de 70 anos que en ese momento platicaba con 5 Pinos guerrillero que murio a manos del ejercito Lo curioso del caso es porque el ejercito le cambio la camisa y no identifico a Diaz sino que lo califico como un segundo delincuente. Los altos mandos deben demandar prudencia a los miembros del ejercito y policia.

  8. mac
    Hace 11 años

    1) Me da mucha satisfaccion la suspencion de pena de muerte a nuestro compatriota,un gran alivio para los que estamos en contra de la pena de muerte, principalmente para su madre y resto de familiares. Esta bien que Ortega haya intercedido por Tercero sin embargo aqui practicamente el ejercito y la policia la aplican indiscriminadamente como en el caso de las Jaguitas y el caso de la patrulla policial que disparo contra 2 motociclista que gracias a Dios no tuvo consecuencias graves.

  9. Hace 11 años

    Por qué los medios de comunicación nacional e internacional no van y le preguntan a la hija del profesor que hoy en día tiene 21 años, que si está satisfecha que el asesino de Bernardo no cumpla con la pena que le estableció en 2000 el tribunal de texas, como se puede tener clemencia por alguien que no la tuvo. El que a hierro mata que a hierro muera.

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