Centrándose en la cultura de la uva, y dejando las artes de seducción a cuenta y riesgo de cada uno, un buen truco para no perderse el vértigo de la vida eterna consiste en prestar atención a la temperatura a la que se sirve una botella.
“Si bebemos un vino blanco muy frío, quizá no entendamos lo que quiere decir. En un tinto muy caliente, puede alterarse el equilibrio de alcoholes y perder sutilidad. Lo más importante es la temperatura de servicio. Y después, aportar algo de fantasía con vasos bonitos”, dice Jonathan Bauer-Monneret, que con solo 29 años se ha alzado con el título de mejor sumiller de Francia.
“Cuando abrimos una botella de vino solemos pensar en meterla en una cesta, verter el vino en una garrafa… pero lo más importante es la temperatura de servicio. Si fallamos en la temperatura podemos perdernos las virtudes de un buen plato”, insiste Bauer-Monneret.
En un tinto, el etanol se volatilizará a partir de los 21 grados centígrados y le arrancará matices. Para los blancos y rosados, el consenso apunta a niveles de unos siete grados centígrados para las botellas ricas en aromas frutales y en torno a los 11 grados para crianzas y vinos con regusto a madera, según opina el experto.
“Lo importante es saber qué no se debe beber con distintos platos. En términos de asociación, lo que no funciona entre el vino tinto y el pescado son los taninos con la proteína de ese tipo de carne, que le aporta un toque metálico. Pero si elegimos un plato con pocos taninos se pueden hacer buenas asociaciones”.
“También importa la guarnición que va con el pescado. Si tomamos una salsa de crustáceos, con mucho yodo, será complicado. Pero si es una salsa con champiñones o con chorizo en aceite de oliva, un tinto va a funcionar muy bien. A veces la guarnición es más importante que el propio pescado”, remata Bauer-Monneret.
Los vinos rosados se recomienda probarlos como aperitivo, o acompañando platos livianos pero sabrosos, como verduras gratinadas, sopas, y carnes blancas que no sean demasiado picantes en su sazón.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 B