A través de la investigación la academia costarricense sigue demostrando cómo la heterogenización del trabajo iniciada por cambios económicos desde los años ochenta, ha dejado en desventaja a la masa laboral nicaragüense, un colectivo que aún sufriendo vejámenes sigue considerando atractivas las opciones de empleo en Costa Rica.
Esos cambios hoy se reflejan en una disparidad en la que por un lado están ingenieros de Intel, la empresa símbolo del desarrollo del país, ganando salarios promedio mensuales de 1,500 dólares; y en el lugar opuesto quienes se desempeñan como obreros de la construcción, peones agrícolas y servidoras domésticas.
Este último grupo lo integran casi en su totalidad inmigrantes nicaragüenses, quienes en múltiples ocasiones ni siquiera ganan salarios mínimos impuestos oficialmente, porque la abundancia de mano de obra le permite a un patrono prescindir de los servicios de un trabajador teniendo la certeza de que en fila hay decenas, cientos o miles más que fácilmente llenarán la vacante.
Esta sobreoferta, según el Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la universidad de Costa Rica, José Esquivel Román, hace que a miles les incumplan normativas de ley, entiéndase derechos como salario mínimo, jornadas de ocho horas, pagos de aguinaldo, seguro social, vacaciones y cesantía.
FALTAS
En su estudio Condiciones laborales y Mecanismos de regulación del trabajo: El caso de la Población Nicaragüense en Costa Rica, dice que el 77 por ciento de trabajadores privados en Costa Rica tiene contratos de trabajo parciales y el 22 por ciento no recibe el salario mínimo.
Los nicaragüenses padecen además por desconocimiento a sus derechos, pocos recursos económicos, temor a ser deportados cuando está en condición migratoria irregular y malos tratos, según el sociólogo.
Cuando alguien denuncia, tiene 1/5 de probabilidad para ganar un juicio laboral, según Esquivel.
120,000
nicaragüenses trabajan en la construcción en Costa Rica, unos 35,000 en fincas y unas 90,000 mujeres trabajan como servidoras domésticas, según cifras oficiales.
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