Hace algunos años, sin saber cuántos específicamente, Saturnino Cerrato, un pastor evangélico de amplia trayectoria en la religión, estaba sentado viendo televisión cuando en una mesa redonda uno de los participantes afirmó que la mayoría de los países prósperos del mundo eran de la denominación protestante.
Así le surgió una duda que arrastró consigo por muchos años hasta que un día, en el 2011, decidió que podía convertirse en político para “transformar el país”, dado que los evangélicos, según Cerrato, son herederos de los protestantes. Y así Cerrato llegó al 2015 como un posible candidato a presidente de la Coalición Nacional Opositora, donde se codea con personajes del Partido Liberal Independiente.
Cerrato dice que su candidatura no es de “inspiración divina”, que es una decisión personal, pero abriga la firme idea de tener “la capacidad de bendecir a Nicaragua”, por medio de su posible gestión como presidente.
En esta entrevista con Domingo habla sobre su candidatura, sobre la gestión corrupta de otros líderes evangélicos que incursionaron en la política y las diferencias que lograría si llegara a ser electo presidente el próximo año.
¿Qué motiva a un pastor a meterse en asuntos políticos? Parece que la política y la religión son totalmente opuestas.
Yo simplemente soy un ciudadano nicaragüense que creo que tengo la capacidad para bendecir este país. La contradicción se da en la mente de la gente porque como en primer lugar los evangélicos hemos sido los eternos ausentes de la vida política del país y en segundo lugar el concepto del político y la política es que el político es sucio, ladrón, sinvergüenza, arribista y otro montón de epítetos que la sociedad en general le atribuyen al político y a la política. Pero es precisamente lo que creo que puedo cambiar.
¿Cómo?
Primero por mi calidad moral. Porque yo no voy a ser ni mentiroso ni sin vergüenza ni ladrón. No voy a echar a perder 48 años de vida pastoral con una alta moral, por incursionar en la política.
Pero la mayoría de los políticos dicen lo mismo: que no van a robar, que van a ser honestos y cuando están en los cargos es distinto.
Fijate que como todo otro político uno tiene que hacer ciertas promesas. Yo quisiera no tener que hacer promesas. Lo tengo que hacer porque la población lo demanda y debo estipularlo en un plan de gobierno. Yo quisiera no hacer promesas y que el trabajo diario, las obras, los hechos son los que indiquen que sí se puede hacer política sin ser ladrón ni arribista. Nicaragua por ahora lo duda, pero en el fondo es lo que estamos queriendo.
Usted dice que los evangélicos han estado ausentes de la vida política del país, pero voy a mencionarle dos nombres, Guillermo Osorno y Daniel Ortega Reyes, respectivamente uno fue diputado de la Asamblea Nacional y el otro es diputado del Parlacen. Es decir, sí han estado los evangélicos en política.
Yo estoy haciendo alusión a una historia de 115 años. Y el reverendo Osorno y Ortega Reyes hace poco han ingresado. Es decir, casi un siglo han estado fuera. Y ahora que estamos incursionando la gente está con esa lucha que vos mencionaste. La política sucia, los políticos sucios y el evangélico, ¿cómo se va a meter a eso?
En el caso de Osorno, no dejó buen sabor de boca. Hasta le decían Guillermo “Soborno” y era pastor evangélico. Es decir, ser pastor no garantiza la honestidad.
Quiero decirte que en casi cada lugar al que voy me hacen mención de eso. Y yo les digo que es verdad. Y les digo que persisto porque el científico que convirtió la energía en luz falló mil veces y le dijeron por qué insistía y él dijo que simplemente ha descubierto mil veces de no hacer las cosas como deben ser y dijo que probaría una vez más. Y porque probó una vez más, tenemos luz.
¿Cuál es la diferencia entonces entre Saturnino Cerrato y Guillermo Osorno?
Primero que somos dos seres humanos diferentes. Segundo que yo tengo una trayectoria muchísimo más larga que el reverendo Osorno. Yo he dirigido una denominación por veinte años siendo el líder principal ocupando la primera magistratura de esta denominación que es la más grande de Nicaragua y con todo un éxito. Hay una inmensa diferencia entre él y yo.
Pero cuál sería la garantía para que la gente diga que Saturnino Cerrato no va a usar dinero del presupuesto para asuntos personales, como ocurrió en otros casos.
Bueno. En mi caso yo tengo cuatro experiencias en que yo he ocupado la primera magistratura y nunca ha ocurrido eso. Uno es las Asambleas de Dios, otro es la Alianza Evangélica, otro es el Consejo Nacional de Pastores Evangélicos de Nicaragua. Yo fui el primer presidente del Consejo Nacional de Pastores Evangélicos de Nicaragua. Y también fui el presidente del Consejo de Ejecutivos de las Asambleas de Dios para América Latina. Esos cuatro organismos los dirigí y nunca ocurrió que malversara fondos o que usara mi influencia para sacar dinero con otro propósito y ahí está un millar de gente como testigo de eso. En consecuencia no va a ocurrir eso en mi gobierno, mi calidad moral no lo permite.
Me decía usted al principio de la entrevista que tiene la capacidad de bendecir este país, ¿qué es lo que haría diferente a lo que está haciendo el presidente Ortega?
Hay que recordar que el país en primera instancia depende de los recursos propios. El Producto Interno Bruto. Aparte de eso el país cuenta con una gama de países que le dan apoyo financiero, además del Banco Mundial, BCIE que le dan préstamos a largo plazo. Toda esa plata que en el historial de Nicaragua se ha malversado y se habla de Nicaragua como el tercer país más corrupto de Latinoamérica, todo ese recurso que se malversa no ocurriría conmigo. En consecuencia ese recurso se utilizaría para el bienestar del país.
¿Pero cree que ser creyente le permitiría mantenerse en ese estatus moral que dice?
Desde luego.
Porque, por ejemplo, el presidente Ortega cada vez que habla menciona a Dios, pero eso no ha evitado que haya corrupción en su gobierno.
Pero precisamente si desde la primera magistratura, desde la cabeza se comienza a influenciar la justicia, como dice la Biblia: “La justicia engrandece la nación, más el pecado es afrenta de los pueblos”. Entonces desde la cabeza, ahí hay un ejemplo en la Biblia del rey Josafat, el rey recorría el país diciéndole a los funcionarios de Gobierno que hicieran justicia y verdad. Esa sería una de mis principales funciones.
Pero eso se mira ahorita. Uno escucha en el Gobierno que se habla de justicia y de equidad social, pero en la práctica se hace otra cosa.
Yo estoy de acuerdo contigo que de primas a primeras no se va a producir un cambio radical. Pero la persistencia en esto, la conducción en esto… se habla de Nicaragua como el país más corrupto. Pero si el presidente estuviera detrás de ese montón de funcionarios corruptos en el supuesto que no participa a eso y a cada uno que está haciendo sus maniobras, lo llama y lo sienta y le dice: “Te quito de mi gobierno porque estás haciendo mal y generando corrupción”, con los primeros dos o tres que quite se componen los demás y la cosa puede cambiar.
Es que cuando lo dice suena tan fácil.
(Risas) Yo he conducido las Asambleas de Dios por veinte años y han habido pastores que pecan, pastores corruptos, pero ¿qué hacemos con esos pastores? Primero le quitamos sus credenciales y lo privamos del Ministerio por dos años. Y si vuelve a ser restaurado y sigue en lo mismo lo eliminamos para siempre del Ministerio. Una acción similar en el ámbito administrativo de la nación va a cambiar esta situación.
Es que dirigir las Asambleas de Dios no es lo mismo que manejar un país.
(Pausa) Pero es similar. Es cierto que las Asambleas de Dios no es todo el país, pero estamos en cada rincón de Nicaragua y es similar la administración en cualquier tipo de empresa. Yo creo que el líder principal manteniendo una posición de firmeza, de honestidad, de sinceridad puede limpiar un montón de áreas que están sucias, que es lo que he hecho en las Asambleas de Dios.
¿Ya antes usted había mostrado interés en ser candidato?
No. Primera vez. En las elecciones anteriores la ALN me buscó, el APRE, el Frente Sandinista, unos para presidente y el Frente como candidato a vicepresidente y en ese momento le dije que no a ninguno. Pero ahora sí y estoy en serio en esto.
¿Cuál sería su mejor opción? ¿Quedarse con el PLI o buscará otra agrupación política como el FSLN?
No existe posibilidad de que me vaya con el FSLN.
¿Por qué?
Por una sola razón: el Frente Sandinista es muy vertical. Uno no tiene derecho a disentir y como he dicho no podría aguantar ver a los grupos juveniles de choque vapuleando al pueblo y la Policía solo viendo. No podría aguantar eso sin denunciarlo. Y si lo denuncio entonces me pasa lo que al ingeniero (Agustín) Jarquín, a la licenciada Xóchilt Ocampo. Porque uno no tiene derecho a disentir. Y mi inteligencia no me permite poder aguantar situaciones como esas sin expresar mi opinión.
Siempre que vienen las elecciones salen un montón de partidos políticos a competir para legitimar el proceso. ¿Cómo sabemos que la agrupación que usted representa no está diseñada para hacerle el juego al FSLN en el 2016?
Por eso nosotros al no tener casilla tuvimos que hacer uso del plan B, que es formar parte de una coalición. No tenemos alianza bilateral con ningún partido. Nosotros decidimos que solo seríamos parte y participaríamos en estas elecciones, de no tener casilla propia, en una coalición de partidos políticos. Y hemos considerado que la mejor en este caso es la Coalición Nacional por la Democracia, que el único partido que está ahí que tiene casilla es el PLI.
¿Y confía que serán unas elecciones transparentes?
De momento no necesariamente. Estamos presionando para lograr eso. Queremos observación nacional e internacional, pero queremos observación, no acompañamiento. Como coalición se ha pasado un documento al Consejo Supremo Electoral para que se cumpla la Ley y pueda haber la mayor transparencia posible.
¿Y si no hay transparencia van a ir a las elecciones?
Eso lo estamos sopesando en este momento. Como seguramente usted lo habrá escuchado al licenciado Montealegre, él ha dicho que si no hay condiciones no vamos. Entonces como coalición estamos en esa intención.
¿Es decir que si les dan los observadores será suficiente para ir confiados a las elecciones?
Tal vez no suficiente, pero nos da algunos signos que nos dan algún nivel de seguridad.
¿Y no van a esas elecciones nada más para legitimar un proceso en el que se dice que de todas formas ganará el FSLN?
Esa es la visión que hay, pero hay que acordarse que en las últimas elecciones, a pesar del inmenso fraude que hubo, y donde solo el 52 por ciento de la población salió a votar, aun así el PLI se convirtió en segunda fuerza y sacó 23 diputados. Lo que significa que a pesar de las condiciones adversas en el proceso el pueblo le dio el voto al que consideraba con mayor legitimidad para dirigir los destinos del país.
¿Usted está buscando algún cargo por medio de esta candidatura? Es decir, ¿sabe que no va a ganar pero por lo menos quedará como diputado?
(Levanta la voz) Definitivamente que no. Yo no tengo interés en cargos. Yo tengo una visión que sane este país.
Leí un artículo en El 19 Digital en octubre del 2014 y lo titularon: El cordero político que quita el pecado de la oligarquía . Así le llaman a usted, ¿siente que la oposición lo llevará como sacrificio a esas elecciones, donde de todos modos ganará Ortega?
Primero debo decir que aseverar que va a ganar el presidente Ortega, no lo creo. Por eso es que estoy dispuesto a participar activamente. Y segundo, no me considero un cordero de nadie. Yo sé y lo puedo percibir en mis relaciones a nivel nacional, adonde yo voy hay mucha gente que está diciendo: “Estamos con usted”.
PLANO PERSONAL
Saturnino Cerrato es pastor evangélico y tiene 65 años. Está casado desde hace 43 años, tiene cinco hijos y seis nietos.
Es licenciado en Teología y tiene dos reconocimientos Doctor Honoris Causa. Uno en la Universidad Latinoamericana de Teología y el segundo en laUniversidad Martín Luthero. Le gusta el gallo pinto. Viaja muy poco porque no le gusta. En sus tiempos libres mira televisión, lee y duerme.
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