Durante las próximas dos décadas, Zeneyda Hernández y Jessica Yolanda Martínez deben permanecer presas en el Sistema Penitenciario Regional de Waswalí, según las sentencias que, en procesos separados por el delito de parricidio, les impuso un juez de Matagalpa.
A Hernández, de 19 años, un jurado —integrado por tres mujeres y dos hombres— la había declarado culpable de acuchillar a un bebé justo después de parirlo, al amanecer del 5 de diciembre de 2014, en una comunidad rural del municipio El Tuma-La Dalia.
El bebé, con sus órganos expuestos sobre la región umbilical, producto de las múltiples heridas en distintas partes, fue llevado al hospital de Matagalpa donde murió a las 3:00 p.m. del 7 de diciembre de 2014.
En su sentencia, el titular del Juzgado Primero de Distrito Penal de Juicios de Matagalpa, Frank Rodríguez Alvarado, consideró que en el caso concurrió la circunstancia de la alevosía, propia del asesinato, por lo que jurídicamente calificó el delito como parricidio agravado, cuya pena oscila entre 20 y 25 años de prisión.
El judicial también consideró como atenuante la edad de Hernández, por lo que estableció en veinte años de prisión la condena.
En un juicio diferente y sin jurados, por derecho de la procesada, Rodríguez Alvarado condenó a Martínez a veinte años de prisión por parricidio agravado.
Martínez fue acusada de lanzar a una letrina a una niña que parió el 12 de enero de 2015 en el caserío de Villa Kokomo, al suroeste de Matagalpa. El juez consideró que actuó con alevosía.
20 años de cárcel dictaminó el juez de Matagalpa para cada una de las dos mujeres que mataron a sus hijos recién nacidos en distintos poblados de Matagalpa.
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