La VII Cumbre de las Américas terminará sin un documento conjunto, como ocurrió con la anterior, aunque esta vez debido a la demanda de Venezuela de incluir una condena a las sanciones que aplicó Estados Unidos en marzo, que declaran a ese país una amenaza a la seguridad estadounidense.
Contrario a esta situación en Panamá, el presidente Nicolás Maduro confirmó ayer en Venezuela que sostuvo una reunión la noche del miércoles con el consejero del Departamento de Estado de EE. UU., Thomas Shannon, a quien le expresó que espera que se abran las compuertas de una nueva etapa de relaciones de respeto entre los dos países.
Yo le dije, con todo el respeto, ojalá todo lo que voy a decir aquí en esta reunión con la mejor voluntad bolivariana llegue de verdad a donde tienen que llegar y se abran las compuertas de una nueva etapa de relaciones de respeto, respeto a la dignidad, respeto a la soberanía de Venezuela, dijo Maduro desde el palacio presidencial de Miraflores para recibir las cajas con más de diez millones de firmas recabadas en rechazo al decreto ejecutivo firmado por el presidente Barack Obama.
La ministra de Relaciones Exteriores venezolana, Delcy Rodríguez, confirmó tras la reunión de cancilleres, que su país exigió que el documento que se negociaba incluyera un párrafo sobre las sanciones que aplicó EE. UU., lo que no fue aceptado por algunas delegaciones, y recordó que Obama admitió que Venezuela no supone una amenaza para su país como indica la orden ejecutiva, por lo que demandó que pase de las palabras a los hechos.
RESPALDO A VENEZUELA
Ayer los cancilleres de las 35 naciones del continente que se reunirán por primera vez en un evento de este tipo, acordaron que el gobierno anfitrión redacte un informe final sobre la cita que sustituirá al que se negociaba. Ecuador fue uno de los países que manifestó su apoyo a Venezuela. El vicecanciller Leonardo Arizaga recordó que las sanciones ya han sido condenadas por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
En la cita estuvo ausente el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, quien fue representado por funcionarios de su despacho que, según fuentes, no aceptaron la demanda venezolana.
Las mismas fuentes explicaron que la posición venezolana tuvo el respaldo de la enorme mayoría de los gobiernos de América Latina y el Caribe, entre los que se incluyó Cuba, que en Panamá asiste a su primera Cumbre de las Américas, en buena medida por el proceso de distensión que inició con Estados Unidos a fines de 2014.
Hace dos años, en la Cumbre celebrada en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias también se había consensuado un documento, que se frustró finalmente debido a la insistencia de algunos países de América Latina por incluir un párrafo que garantizase que esa era la última cita sin Cuba.
OBAMA PREOCUPADO
Obama manifestó ayer, en entrevista exclusiva con EFE, que ni su país ni el continente deben mantener silencio ante la situación en Venezuela, que, a su juicio, se enfrenta actualmente a retos enormes y con cuyo Gobierno Washington sigue abierto al diálogo directo.
No creemos que Venezuela sea una amenaza para Estados Unidos y Estados Unidos no es una amenaza para el Gobierno de Venezuela, subrayó. Pero seguimos muy preocupados por cómo el Gobierno venezolano sigue esforzándose por intimidar a sus adversarios políticos, incluido el arresto y acusación por cargos políticos de funcionarios electos y la erosión continua de los derechos humanos, añadió.
Por ello, explicó que las sanciones que anunció el 9 de marzo mediante una polémica orden ejecutiva iban dirigidas a disuadir la violación de derechos humanos y la corrupción en Venezuela. De acuerdo con Obama, esas sanciones son contra las personas responsables de perseguir a los adversarios políticos, restringir la libertad de prensa, usar la violencia y de detenciones y arrestos arbitrarios.
A juicio de Obama, el diálogo interno para encontrar una solución política a las divisiones que fragmentan a la sociedad venezolana es el mejor camino para Venezuela, un país que se enfrenta a retos enormes en estos momentos.
Según Obama, quien anoche llegó a Panamá, esta cumbre es un momento importante para que todos los líderes de la región reafirmen su compromiso con los principios y valores de la Carta Democrática Interamericana.
Mientras, 25 expresidentes iberoamericanos firmaron la Declaración de Panamá, un llamado de alerta a esta cumbre sobre la severa crisis democrática en Venezuela, donde piden soluciones negociadas, libertad para los presos políticos y garantías para las próximas elecciones.
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