Norman Caldera

Mitos sobre mitos

En un reciente artículo en su blog, el doctor Adolfo Miranda Sáenz hace memoria sobre la situación política existente al momento del pacto más famoso de la historia reciente, y llama “mito” a la generalizada percepción que ese pacto está en la raíz de la situación política actual.

El doctor Miranda sostiene que: “Aunque el PLC y sus aliados habían ganado las elecciones obteniendo la mayoría de diputados y el doctor Alemán la Presidencia de la República, el sandinismo tenía el poder en casi todo lo demás; tenía el 90 por ciento de los jueces y magistrados, las estructuras del Consejo Supremo Electoral (CSE) y varios entes autónomos. Por otra parte, los motines, tomas y tranques de continuas protestas dificultaban ejercer el Gobierno progresista que caracterizó a esa administración”.

Analizando esa frase encuentro en ella varios mitos. En la Corte Suprema de Justicia (CSJ) habían cinco magistrados de tendencia sandinista: Francisco Rosales Argüello (aunque nombrado por doña Violeta), Alba Luz Ramos, Yadira Centeno, Marvin Aguilar y Josefina Ramos, mientras que la democracia contaba con siete magistrados y la Presidencia de la Corte incluyendo a los conservadores Fernando Zelaya Rojas y Rodolfo Sandino Argüello, los socialcristianos Francisco Plata López y Julio Ramón García Vílchez, los miembros del PLI, Arturo Cuadra Ortegaray y Harlan Kent H., mientras el PLC contaba con el presidente de la CSJ, Guillermo Vargas Sandino.

Aun cuando fuese cierto (que no lo es), que el 90 por ciento de los jueces era de tendencia sandinista, no veo cómo al aumentar de 12 a 16 el número de magistrados: tres sandinistas a cambio de solo un liberal, pudiese contribuir a “sanear” el poder judicial. Todo lo contrario, al emparejar el número de magistrados en la Corte, se aumentó la influencia sandinista en la CSJ.

Antes de las reformas, no encuentro ningún magistrado del MRS ni en la CSJ, ni en la Contraloría General que, según el doctor Miranda, el comandante deseaba cambiar.

En el CSE sí había una magistrada del MRS, la doctora Rosa Marina Zelaya, pero eso aumentaba los magistrados no-sandinistas a cuatro: sumada ella a Roberto Rivas y Alfonso Callejas Deshon (liberales) y Braulio Lanuza (conservador), dejando un solitario magistrado de tendencia sandinista, Fernando Silva.

Con base en el pacto, se le permitió al FSLN cambiar a la doctora Zelaya (MRS) por un magistrado del FSLN sin ningún beneficio para el PLC. Es más, sin la reforma hija del pacto, el cambio no se hubiera dado y se hubiese mantenido la mayoría no sandinista de cuatro contra uno, a prueba de trásfugas.

En la Contraloría sí tenía una espina el presidente: su diferencia personal con el contralor tuvo origen en el desembolso de los fondos de ayuda para los damnificados del huracán Mitch aunado al desencuentro de ambos sobre la Alcaldía de Managua después de las elecciones de la UNO. Allí sí el pacto consiguió un cambio favorable para la persona del presidente que era cuestionado por el contralor.

En suma, el PLC entregó el control de la CSJ (3 FSLN y 1 PLC nuevos), cedió a la insistencia del FSLN de sacar al MRS del CSE, sin que el PLC obtuviese nada a cambio y, para satisfacción inesperada del comandante, la reducción al 35 por ciento del mínimo necesario para poder ganar en la primera vuelta. Todo a cambio de poder controlar la Contraloría colegiada que entonces quedó conformada por tres liberales y dos sandinistas. En suma el FSLN logró seis nuevas magistraturas y el PLC solo 4.

Las ventajas que cedió el PLC al FSLN no se convirtieron en ganancia en el poder ejecutivo para la elección del 2001. Se necesitó más tiempo para cocinar ese nacatamal, pero el resultado de la elección del 2006 sí fue polvo de aquellos lodos del pacto. Y eso, amigo Miranda, no es mito, es realidad.

El autor fue Canciller de la República.

Opinión mitos archivo
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