El empresario ometepino Milton Arcia vivió una pesadilla el pasado viernes Santo. Todo comenzó a eso de las 7:00 de la mañana cuando estaba desayunando y se disponía a ir a pasear con toda su familia a las playas de Ometepe a bordo de su nuevo yate de 42 pies “Rafaely”: una llamada urgente de su hijo Renato interrumpió su desayuno.
El joven le urgía al padre que bajara al puerto, donde está localizada la construcción de un hotel que pretendía terminar, porque habían llegado muchos policías que querían entrar a realizar una “inspección”. Arcia no perdió tiempo y bajó en calzoneta a ver lo que ocurría.
Al llegar se encontró que era cierto, allí estaban los policías demandando entrar a su propiedad sin ninguna orden judicial. Arcia permitió únicamente que entrara la autoridad local que es el alcalde. El propósito de la inspección era asegurarse que no hubiera gente adentro de los cuartos, antes de proceder a demoler el edificio. Poco antes había atracado en Moyogalpa el barco carguero “13 de Octubre”, que salió desde el Astillero de El Diamante en Granada, recorriendo los 70 kilómetros del trecho lacustre cargando: dos retroexcavadoras, dos palas mecánicas y dos camiones de volquete, todo ello con el objetivo, planificado con premeditación y alevosía, de demoler la construcción de dos pisos en día menos esperado, cuando la gente y los medios de comunicación en particular, están disfrutando de un merecido descanso.
Pero no contaban con la audacia y valentía de Milton, quien siempre ha sido un empresario audaz y emprendedor. A sus 70 años el empresario se puso frente a la maquinaria demoledora para impedir que le destruyeran, lo que con tanto esfuerzo y sacrificio había logrado levantar. Fue así que Milton tuvo que ser sometido a la fuerza por cuatro agentes policiales con quienes forcejeó por espacio de varios angustiosos minutos, todo lo cual quedó registrado dramáticamente en un vídeo amateur, que ha tenido 560,000 visitas en You Tube.
Arcia tenía parada la construcción desde hace varios años, por un diferendo con el Estado, según afirma. Él tenía el terreno en concesión por parte de la Alcaldía desde hace más de 30 años y comenzó la construcción hace 14 años. La detuvo cuando comenzaron a pretender sacarlo del Malecón de Managua.
Luego vino una negociación con el Gobierno que terminó felizmente con una escritura pública de la Procuraduría General de la República, en que Arcia acepta el desalojo de El Malecón de Managua a cambio de una indemnización y de una permuta, quedando legalmente inscrito el terreno que él tenía en posesión donde está el puerto “Rubén Darío” de los ferrys y la construcción del hotel, que según afirma, tendría 75 habitaciones.
Arcia fue detenido con mucha resistencia, aunque no fue golpeado, mientras enviaba a su hijo a San Jorge con dos tripulantes a bordo de su yate “Rafaely”, adquirido en una subasta pública y valorado según dice, en 800,000 dólares. Su misión era ir a traer periodistas para que cubrieran los hechos insólitos que estaban aconteciendo en Moyogalpa frente a la vista de cientos desprevenidos turistas nacionales y extranjeros.
Mientras Arcia estaba en la prisión por demandar justicia, es decir, una orden judicial para legalizar aquel atropello inaudito, el yate se hundía misteriosamente durante la travesía San Jorge-Moyogalpa con un lago relativamente calmo. Por fortuna, los tres periodistas que venían a bordo y los tres tripulantes fueron rescatados con vida y el yate fue remolcado el lunes por uno de los ferrys de Arcia hacia el puerto de Moyogalpa, donde es examinado para determinar con exactitud cual fue la causa del súbito naufragio.
Quiero sumarme a las voces que se han solidarizado con este esforzado empresario, el Cosep, el PLI y cientos que se han manifestado a través de las redes sociales exigiendo una investigación y una justa indemnización a don Milton Arcia por los daños ocasionados. Lo que ha ocurrido es inaceptable en cualquier país, sobre todo en aquellos que como Nicaragua, promueven la inversión extranjera y el turismo. Esto daña la imagen del país y ciertamente no ayuda para el entendimiento entre nicaragüenses. ¿Dónde queda la mentada alianza público-privada cuando se dan hechos tan lamentables y evidentemente planificados como este?
El autor es diputado de la Bancada Alianza PLI y presidente de la Comisión de Turismo.