La prevención, una inversión segura

El pasado 26 de marzo tuve el honor de ser invitado por la gerencia general de Disnorte-Dissur a su Tercera Jornada de Prevención de Accidentes en la Industria Eléctrica, evento institucional único en su clase, cuyo objetivo es poner en perspectiva los riesgos laborales de ese sector y las medidas correlativas para evitar incidentes de trabajo

El pasado 26 de marzo tuve el honor de ser invitado por la gerencia general de Disnorte-Dissur a su Tercera Jornada de Prevención de Accidentes en la Industria Eléctrica, evento institucional único en su clase, cuyo objetivo es poner en perspectiva los riesgos laborales de ese sector y las medidas correlativas para evitar incidentes de trabajo, cuyas consecuencias pueden ser fatales.

Quiero agradecer tanto al ingeniero Antonio Palomares Fernández, gerente general, como al ingeniero Byron Fajardo, gerente prevencionista de esa prestigiosa empresa por haberme encomendado disertar precisamente sobre el lema del congreso: “La Prevención, una inversión segura”.

Este encuentro promueve notoriamente un cambio cultural en nuestro país, para lo que tengo que confesar muy sinceramente, que no había asistido jamás en Nicaragua a una actividad en donde las ponencias, reflexiones, estudios y testimoniales, no tenga nada que envidiar a los similares de otras naciones, en la divulgación de lecciones aprendidas de los incidentes, así como en su estudio profesional; los que fueron analizados minuciosamente extrayendo enseñanzas presentadas con liderazgo por miembros diversos de su vasta audiencia, entre directivos, empresarios, colaboradores, compañías asociadas (personal que en otras organizaciones denominan empresas contratistas), sindicatos, proveedores, etc.

Un simposio de esta naturaleza, por su alto nivel profesional, no solamente debería realizarlo este grupo estratégico, sino también los demás sectores de la economía, en donde hoy son vistos con una normalidad pasmosa la ocurrencia de percances que cuestan tanto dolor como graves afectaciones sociales, que son externalizadas netamente hacia las víctimas —cuando estas sobreviven— e invariablemente, a las familias, siendo sus miembros quienes en última instancia pagarán las consecuencias de la falta de soporte económico y emocional.

El ejemplo no es menor y hay que destacarlo meritoriamente, puesto que en Nicaragua existen sectores económicos puntuales en los que los diversos actores deben aunar esfuerzos para reducir la epidemia de los mal llamados “accidentes” de trabajo. Tengo resistencia marcada a llamarles así, puesto que si usted controla los factores de causación de una falla operacional, si algo sale mal; entonces no es por causa del azar, sino porque por acción u omisión se obviaron los controles pertinentes, la observancia de las normas, políticas y acciones administrativas; permitiendo así que ocurriese un error con consecuencias; siendo entonces todo lo contrario a un accidente, donde por definición, no se tiene el dominio pleno de esos factores.

Minería, transporte, construcción, pesca, agricultura, deberían tomar este paradigma y realizar una jornada similar periódica para encontrar planteamientos técnicos de mejora, involucrando a todas las partes, enfocándose sobre los aspectos profesionales, normativas de referencia internacional, prácticas empresariales modernas, incluyendo alinear esos difíciles temas culturales, obteniendo un nivel mayor de seguridad operacional en sus sectores.

Hay que recordar con tristeza como 2014 fue el más funesto para la minería, tanto en nuestro país como en la región, y aún no se presentan localmente propuestas técnicas efectivas; solamente palabras, reuniones en donde no hay planteamientos prácticos que puedan diagnosticar acertadamente y prescribir soluciones viables a ese sector que genera tantas víctimas y elevados costos económicos, que son transferidos íntegramente a las familias.

Las conclusiones de este evento fueron unánimes: la prevención de incidentes es la inversión más segura. En donde usted como empresario invierta dinero en seguridad operacional, obtendrá también mejoras sustantivas en procesos, identificación acertada de problemas, confiabilidad organizacional, y sobre todo, calidad máxima de sus productos y servicios, ya que los mismos factores que hacen que usted identifique las causas finales de fallas que producen lesiones, fatalidades y pérdidas económicas, son precisamente los mismos, que al corregirlos, le generarán las mayores utilidades sostenibles para su negocio.

(*) Consultor en Seguridad Industrial.

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