Las cartas pastorales y demás mensajes de los obispos, contienen sabias orientaciones para que los católicos y toda la gente de buena voluntad se orienten en la búsqueda de solución de los diversos y complejos problemas, personales y sociales.
Si quienes tienen capacidad institucional para tomar las decisiones de interés público, atendieran con buena voluntad las palabras de los obispos y las utilizaran como una guía para la acción gubernamental y social, Nicaragua podría ser un país más amigable para todos sus habitantes. Pero lamentablemente no lo hacen.
Sin embargo, a pesar de que los tomadores de decisiones no abren sus corazones para aprovechar los mensajes de los obispos, la Iglesia no predica en el desierto, las palabras proféticas de sus pastores calan en la conciencia de las personas y la orientan y preparan para que, llegado el momento oportuno, tomen en sus manos la responsabilidad de producir los cambios que necesita la sociedad.
Para ese fin es muy importante que aquellos ciudadanos conscientes que tengan capacidad y posibilidad de reproducir y difundir los mensajes pastorales de los obispos, lo hagan efectivamente. Las palabras proféticas de los pastores no deben quedarse dentro de las paredes de los templos, sino salir e ir a las calles y los caminos, ser divulgadas en todas partes para aconsejar a la gente y alumbrar el camino de la nueva liberación.
En estos días se ha impreso y se está divulgando un folleto titulado Palabras proféticas, que contiene párrafos escogidos de diversos documentos de los obispos acerca de los temas y problemas fundamentales de la sociedad nicaragüense. Se refieren a las denuncias episcopales de la transgresión constitucional por parte de quienes detentan el poder; de la desvalorización de las ideas y principios de la democracia; del socavamiento de la institucionalidad democrática; del atropello a la dignidad de los empleados públicos obligados a participar en actividades partidarias oficialistas; de la creciente violencia común e incluso la política en zonas rurales del país; del uso de la ley y la justicia como armas represivas; de la manipulación fraudulenta de las elecciones; de la intromisión partidista y estatal en la interioridad de las familias, etc.
La impresión y divulgación del folleto que mencionamos es iniciativa de un grupo de laicos de la ciudad de León, miembros de movimientos políticos democráticos y personas no partidistas interesadas en la restauración de la democracia. Es una magnífica iniciativa que debería ser emulada por otros laicos en otros departamentos y ciudades, hasta inundar el país con el mensaje profético y liberador de los obispos nicaragüenses.
No se trata de que los obispos deban asumir el rol de los políticos. Como lo han dicho ellos mismos muchas veces y lo enfatizaron en su Carta a Daniel Ortega ( En búsqueda de nuevos horizontes para una Nicaragua mejor ) del 21 mayo de 2014, al presentar públicamente sus reflexiones los obispos no son “movidos por ideología alguna, ni como políticos de profesión, ni como voceros de ningún grupo partidista, sino como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios”.
La Iglesia no es política y los obispos no son militantes partidistas. Pero tienen un trascendental rol profético que desempeñar, el cual es imprescindible para poder lograr la reconstrucción de la cultura y la vida democrática auténtica que se requiere imperiosamente en Nicaragua.
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