Magdalena de Rodríguez

Rubén Darío y los fantasmas

Los nicaragüenses somos supersticiosos y amigos de consejas. Abundan las historias de aparecidos, algunos nacionales como la Cegua, de la que cada región tiene su propia versión: “La Carreta Nagua, el Cadejo, son fantasmas deformes que causan, invariablemente, horror. No tenemos fantasmas amigables”.

Pero los de León son particularmente espeluznantes. Arrechavala, con el eterno trotar de su caballo, el Fraile sin cabeza y la infaltable Cegua que con sus manos heladas “jugaba” los rostros de los hombres tunantes y trasnochados dejándolos dundos de por vida.

En ese ambiente fantasmal nocturno se crio Darío. Las casas mismas de León, inmensas y poco alumbradas igual que las calles, debieron ser aterrorizantes para el niño Rubén de espíritu sensible de poeta niño, de potente imaginación excitada por los cuentos que en la cocina de la casona del coronel Ramírez y de la mama Bernarda oía Rubencito de boca del indio Goyo y de la cocinera, donde para colmo vivía un enano, Darío, el hombre ¿cómo procesaría los recuerdos de esa infancia poblada de seres espeluznantes? Hay señales de que nunca superó los miedos de los primeros años. Durante su segunda estancia en Mallorca (1913) en La Cartuja, ya herido de muerte por dolores físicos, espirituales y económicos deambulaba perseguido por alucinaciones terroríficas. En la habitación donde regiamente, lo hospedaban don Juan Sureda y su esposa doña Pilar Montaner vio al diablo y en una chafadura del piso aseguraba había quedado impresa la huella de la repugnante pezuña infernal. Yo estuve en esa habitación y vi esa huella, guiada por un viejo adorable, devoto de Darío, cuando en 1968 hice un viaje de peregrinación a Mallorca en pos de Darío. Acababa de pasar la celebración del centenario del nacimiento del poeta en el país y tantos quedamos estremecidos aún después del 67 por la revocación dariana que significó aquella estupenda conmemoración.

En Darío alternaban los fantasmas profanos con rachas de misticismo. Fue en la isla de Mallorca donde en el otoño de 1913 escribe Oro de Mallorca, su novela autobiográfica. Benjamín Itaspes, el personaje central de la novela es Darío mismo.

Transido de Dios por el ambiente conventual de La Cartuja, se puebla su mente con recuerdos de su infancia piadosa en León de Nicaragua. Darío reza, se confiesa, viste el hábito de cartujo que Sureda, su huésped, le presenta y escribe su maravilloso poema místico La Cartuja.

Pienso que todos los seres humanos, principalmente los más sensibles, tenemos y padecemos, los fantasmas creados por otros, los ancestrales y los ajenos populares, como también los que crea nuestra propia imaginación. Son los fantasmas personales. Darío padecía de todos, porque su fértil imaginación no paraba de crear poesía y horror.

Cuenta él mismo en uno de sus libros que en su primera juventud una noche de ronda, en compañía de otros adolescentes en León, vio en una esquina del atrio de la Catedral una silueta de mujer; se llegó hasta ella, ilusionado ante la posibilidad de una fácil conquista y cuando urgió a la mujer para que se descubriera el rostro, apareció una cara monstruosa, la deseada boca era un agujero inmundo que solo emitía algo como “guen… guen”.

Era Darío aficionado al empirismo desde muy joven, a pesar de sus miedos. En El Salvador le hizo unos pases de hipnotismo a un amigo de su edad y el muchacho se le durmió de veras.
Angustiada toda la caterva, luchaba, por despertarlo, hasta que lograron resolverlo con agua helada.

Luego de muerto Darío muchos intelectuales aficionados al ocultismo sesionaban tratando de evocar su espíritu. En mi lejana adolescencia leí que mediante una médium famosa, apellidada Paladino, un grupo de poetas mexicanos hicieron una sesión y evocado del espíritu de Darío, este se presentó y cuando se le pidió que produjera algo indudable de su genio, la médium escribió un poema dictado por el espíritu, el que fue calificado como innegable producción dariana. Infortunadamente solo recuerdo el verso final: “La pacificadora comedia del silencio”. El poema trataba del paso de la vida a la muerte.

Mi padre me refirió que siendo estudiante de años superiores, en León en 1919, él y otros jóvenes hicieron que el maestro Paguaga, famoso espiristita de León, llegara a su pieza de estudiante a practicar una sesión para evocar el espíritu de Darío, sentados en rueda, haciendo todos lo que el maestro indicaba, se oyó una voz profunda que decía: Rubén… Rubén… y unos papeles que estaban en el suelo en un extremo de la habitación daban vueltas en círculos. Quedó solo el maestro porque los muchachos huyeron despavoridos.

Cuando le pregunté a mi padre por qué no escribía contando el episodio, me contestó que la Iglesia católica condenaba severamente el ocultismo y no quería él provocar una molestia a su Iglesia y menos una llamada de atención u otra reprensión peor.

Claro, en aquellos días no existía la parapsicología, no había aparecido el padre Quevedo, el gran estudioso de los fenómenos mentales que explica y da nombre a todo lo que antes se creía de ultratumba.

Qué alivio o quizás desencanto hubiera significado para Rubén Darío la explicación y muerte de sus fantasmas.

La autora es profesora

Opinión fantasmas Rubén Darío archivo

COMENTARIOS

  1. Hace 11 años

    “Grisi siknis es posesión de espíritus”

  2. Hace 11 años

    Etiqueta: Curandera, Grisi Siknis

    Septiembre 2003. Daniel McOwen tiene el primer ataque de Grisi Siknis. Y así comenzó esta historia. Pronto, en un par de meses, la enfermedad se había multiplicado, más de cien pobladores de la comunidad miskita de Raití la padecían.

  3. Hace 11 años

    Sr. tellez el mal existe desde tiempos inmemorables,
    sencillo,,, visite la costa atlantica,,, y cambiara de pensar.
    por no decirle en todos los rincones de nicaragua,

    Avelino Cox Molina, originario de esa zona y quien ha investigado sobre este tema, dice en esta entrevista que todavía no se ha podido determinar qué provoca la enfermedad, pero está convencido que se trata de una posesión demoníaca que afecta a quienes “abren su mente”, sin darse cuenta.

  4. roberto barbosa
    Hace 11 años

    Rubén Darío era un ser superior, un genio, el estaba en contacto con el Logos, por eso el se inicia en la masoneriá, al igual que él, eran masones el gran músico Mozart y el gran escritor alemán Goethe, al igual que muchos grandes genios de la humanidad, a la iniciación masónica de Darío, asistieron grandes hombres que eran masones. Por ser un ser superior, vivía esas experiencias con lo que Platón llamaba el mundo de las ideas.

  5. Hace 11 años

    El imaginario nica ha estado repleto de seres sobrenaturales con poderes y deformaciones fantásticas que son parte de la realidad nicaragüese. El folklore y la tradición de hace cientos de años parece petrificado ante los cambios de pensamiento en las sociedades desarrolladas. En todo caso Nicaragua tiene derecho a vivir en su metáfora imaginaria, la cual no es válida para las personas que ya tienen una mayor formación académica.

  6. alumno
    Hace 11 años

    Profesora: gracias.

  7. Silvio Avilez Gallo
    Hace 11 años

    Insto a la Prof. Rodríguez a dejar por escrito sus recuerdos de Darío, para ser recopilados posteriormente como homenaje al poeta,ahora que los darianos preparan actos para el primer centenario de su vuelo a la inmortalidad. La felicito y le ruego siga publicando tan interesantes recuerdos.

  8. Silvio Avilez Gallo
    Hace 11 años

    Insto a la Prof. Rodríguez a dejar por escrito sus recuerdos de Darío, para ser recopilados posteriormente como homenaje al poeta,ahora que los darianos preparan actos para el primer centenario de su vuelo a la inmortalidad. La felicito y le ruego siga publicando tan interesantes recuerdos.

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