Más fiero, más motivado y más intenso se ha convertido el entrenamiento para Román “Chocolatito” González. En su morada de trabajo dice que no ha perdido el hambre, que es la oportunidad de mostrarse al mundo. El consejo que seguirá será el de noquear e impactar en los Estados Unidos y aunque él sea favorito para salir airoso, siempre todo boxeador tiene un poco de miedo al combatir.
Román está exhausto, no quiere continuar, pretende tomar una pausa, pero su preparador físico y entrenador —en ausencia de Arnulfo Obando, quien anda en México con Carlos Buitrago en una pelea eliminatoria de título mundial— Wilmer Hernández lo presiona hasta el límite: “Vamos ‘Choco’ tenés que seguir. Esos golpes no duelen”, responde Hernández a los quejidos de González.
Ya han hecho combinaciones de saco, pera, mascoteo, soltura y más la corrida matutina, las más de cien pechadas y abdominales, además del agregado de levantar una llanta y martillar el caucho, todo eso han creado los quejidos del campeón, quien obedientemente acata cada una de las órdenes.
Terminó la sesión y sus poros sueltan sudor como cascadas sin control. Entrenar así hace que el talento y esfuerzo se combinen para declarar con seguridad. “Chocolatito” acostumbró hablar más con sus golpes que con sus palabras, pero aun así, su discurso coherente le da certeza a sus acciones.
“Vamos a tratar de noquear e impactar, esa es la meta, salir con todo nuestro esfuerzo. Sosa es un buen boxeador, combina bien sus manos y estoy orgulloso de enfrentarlo y pelear donde lo hizo Alexis”, indicó.
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