El saludo es considerado un pilar básico en la educación de las personas, un vínculo que une a unos con otros, con solo el hecho de encontrarse con una persona conocida es imprescindible saludarle, no es necesario entablar una gran charla pero el saludo es imprescindible.
Muchas veces con el afán del día y las múltiples ocupaciones nos olvidamos de cosas tan sencillas como saludar al llegar a un lugar, ya sea que se visite una casa, una institución, una oficina siempre lo primero que se debe hacer es saludar con amabilidad a las personas que ahí se encuentran.
En el ámbito de las relaciones humanas el saludo es una norma de cortesía, una manera de demostrar respeto pero a la vez es una práctica con la que se demuestra el nivel de educación que una persona posee.
Equivocadamente muchos adultos creen que por ser mayores no deben saludar o dar los buenos días a niños y niñas por considerarlos inferiores, al contrario el adulto que saluda con cortesía está sembrando en los pequeños una semilla de buenas costumbres que dará buen fruto pues educa con el ejemplo.
La persona amable y cordial se abre puertas en la sociedad , mantiene muy en alto su estima y establece buenas relaciones con las personas que le rodean.
Cuando visitemos un lugar no nos olvidemos de decir buenos días con una sonrisa en el rostro, con una cara bien agradable, no mirar hacia abajo sino mirar a los ojos para transmitir a los demás optimismo.
Si no es parte de nuestra rutina empecemos ahora a saludar a nuestros conocidos, vecinos y colegas, saludemos diariamente con pequeños gestos de cortesía, como levantar la mano en el caso que la persona se encuentre a distancia sin gritos y decir buenos días cuando se esté cerca de las personas.
Saludemos con buena cara, con alegría pues una sonrisa lo puede todo y no cuesta nada para mantener relaciones sociales cordiales, respetuosas y agradables.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 B