«El objetivo de crecimiento de aproximadamente el siete por ciento tiene en consideración lo que es necesario y lo que es posible». Li Keqiang, primer ministro chino.
El Gobierno chino confirmó ayer el progresivo enfriamiento de su economía con una rebaja de su objetivo de crecimiento alrededor de un siete por ciento, medio punto menos que en los últimos tres años, y un impulso a reformas estructurales como la del sector financiero.
[doap_box title=»Reformas» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Como complemento y justificación de este rebajado programa macroeconómico, el primer ministro chino, Li Keqiang, avanzó que su gobierno se propone profundizar las reformas económicas estructurales para que el crecimiento sea más sólido a largo plazo. “Las reformas y la apertura son cruciales para el desarrollo. Debemos centrarnos en ellas», afirmó.
Una de las reformas prioritarias, según el dirigente chino, es la del sector financiero, con la creación de un sistema de garantía de los depósitos bancarios y el impulso de las finanzas por internet y el establecimiento de más bancos privados.
Según el especialista Chong Tai-Leung. una reforma dirigida a liberalizar el sector financiero facilitaría la inversión privada, que, a su juicio, ha de tomar el relevo de la pública como «motor» de la economía china.
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En su discurso en la inauguración del plenario anual de la Asamblea Nacional Popular de China, el primer ministro, Li Keqiang, estableció las líneas maestras de la política gubernamental del gigante asiático para este ejercicio, que muestran la aceptación por parte de Pekín de que la segunda economía mundial siga ralentizándose.
Tras un incremento del PIB del 7.4 por ciento el año pasado, que fue el menor dato desde 1990 y que no alcanzó a cumplir lo que las autoridades chinas se habían propuesto (7.5 por ciento), el Gobierno se ha fijado para 2015 objetivos más asequibles.
Junto al del PIB, Li también anunció una meta anual de la inflación de alrededor del tres por ciento, medio punto por debajo de las de los últimos años —aunque por encima del aumento de los precios del dos por ciento que se registró al cierre de 2014—.
Completan las metas fijadas por Pekín un déficit público del 2.3 por ciento del PIB, un aumento del comercio exterior de cerca del seis por ciento y la creación de diez millones de empleos en las ciudades, con una tasa de paro en el ámbito urbano por debajo del 4.5 por ciento (actualmente en el 4.09 por ciento) y la reducción del uso del carbón en la energía y de las emisiones contaminantes.
El objetivo oficial de cerca del siete por ciento de crecimiento del PIB es el menor de la última década y remite al del período 1999-2004 cuando, recién superada la crisis financiera asiática de finales de siglo, China tomaba el empuje que le iba a llevar a auparse como segunda economía mundial.
Entre 2005 y 2011, los objetivos anuales del Gobierno chino se situaron en el ocho por ciento, hasta que entre 2012 y 2014, en vista de que los tiempos de crecimiento en dobles dígitos iban quedando atrás, se redujo al 7.5 por ciento.
“El siete por ciento es un objetivo alcanzable para este año, porque en 2014 se creció mucho más (7.4 por ciento) y en los próximos años lo más probable es que el PIB aumente en un rango entre un 7 y un 7.5 por ciento”, dijo el director del Instituto de Economía y Finanzas Globales de la Universidad China de Hong Kong, Chong Tai-Leung.
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LA PRENSA/AP
China crecerá menos
El Gobierno chino confirmó ayer el progresivo enfriamiento de su economía con una rebaja de su objetivo de crecimiento alrededor de un siete por ciento, medio punto menos que en los últimos tres años, y un impulso a reformas estructurales como la del sector financiero.
