Mi madre recoge flores silvestres
Entre los árboles de Selva Negra
El pico del tucán
las plumas de la lapa
el canto del chorlito
qué no la embrujen
Y no se quede atrás en el sendero
ni se vaya a perder
entre tantos colores
El danto
la guardatinaja
el armadillo
qué se aparten de ella
Y acabe de subir esta colina
desde donde hoy la miro
por primera vez Esa vela que alumbra
los ojos de mi madre
La vela desnudísima
con su candela áspera
y su alma de cera
La vela que no duerme
deshilando las sombras
La vela que no cesa
de volver luz su miedo
y quieta se consume
Esa vela que solo
con tu aliento se aviva
La vela que no logra
a pesar del insomnio
apagar estos versos.
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