LA PRENSA/URIEL MOLINA

“Manos de Piedra” Durán: me sentí apreciado

Después de salpicar Nicaragua con su personalidad alegre, abierta y espontánea, ajena a todo dramatismo y sin reverencia alguna hacia las formalidades, Roberto “Manos de Piedra” Durán, recibió un baño de afecto que lo hizo tambalear más que un recto al mentón.

Después de salpicar Nicaragua con su personalidad alegre, abierta y espontánea, ajena a todo dramatismo y sin reverencia alguna hacia las formalidades, Roberto “Manos de Piedra” Durán, recibió un baño de afecto que lo hizo tambalear más que un recto al mentón.

[doap_box title=»Detalles» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Roberto Durán nació el 16 de junio de 1951 en el barrio El Chorrillo, Ciudad Panamá. Debutó como boxeador profesional el 2 de febrero de 1968. Realizó 119 peleas, de las cuales ganó 103 y perdió 16, con 70 nocauts propinados.

Fue campeón mundial ligero AMB (135 libras) al vencer al escocés Ken Buchanan, en 13 asaltos, el 26 de junio de 1972. Luego de 12 defensas se coronó monarca mundial welter CMB (147 libras), al derrotar a Sugar Ray Leonard el 20 de junio de 1980.

Conquistó su tercer título, el superwelter AMB (154 libras), al noquear en ocho rounds a Davey Moore el 16 de junio de 1983. Su cuarta corona la atrapó el 24 de febrero de 1989, al vencer por decisión unánime a Iran Barkley, a quien despojó del cetro mediano CMB (160 libras).[/doap_box]

“No me esperaba tanto cariño”, confesó durante un almuerzo ofrecido por la Alcaldía de Managua. Más tarde, mientras era galardonado por la Asociación de Cronistas Deportivos de Nicaragua, agregó: “No sabía que se me estimaba tanto”. Su voz se quebró y sus ojos se humedecieron.

Hombre de palabra directa, como sus disparos, Durán alcanzó la grandeza con sus puños, empujados por una voluntad de acero y valentía a prueba de balas. Atrapó cuatro coronas mundiales y conquistó 103 victorias, sin despegar los pies de la tierra.

Sus triunfos y su personalidad carismática y cercana le permitieron entrar hondo en el corazón de los panameños, pero luego se volvió parte del patrimonio sentimental de los latinoamericanos, buena parte de los cuales lo consideran su mejor pugilista.

He aquí un detalle del cambio de impresiones realizado con el periodismo nacional en diversos puntos de Managua, durante su recorrido, en el que no paró de hablar, pero tampoco se negó a una foto o un autógrafo, mientras agitaba el ambiente.

AQUÍ EL DIÁLOGO

¿Te produce algún sentimiento especial venir a Nicaragua?

Claro que sí. Este es un país de boxeo, al igual que Panamá, y el boxeo logra entrar en el corazón de la gente porque te da la oportunidad para salir adelante, pero hay que jugarse la vida. Además, aquí tengo muchos amigos, aunque extraño a Alexis Argüello.

¿Tu amistad con Argüello en realidad era muy cercana?

Por supuesto. Nos mirábamos como hermanos y nos pegábamos unas borracheras de indio. Después nos daba por cantar o bailar, aunque Argüello no bailaba nada, tenía dos pies izquierdos, pero la pasábamos bien. Dios lo tenga en su santo reino al “Flaco”.

¿Cómo habría salido una pelea tuya con Argüello?

Esa pregunta me la hacen a cada rato, que pareciera que se querían quedar sin Argüello. Yo le ganaba a Argüello. Argüello era un boxeador más lento, calculador y de una buena pegada, pero mientras él agarraba el ritmo, “la piedra” (Durán) se lo comía.

¿Qué concepto tenés de Román “Chocolatito” González?

Sinceramente, no lo he visto pelear. En mi restaurante pasamos sus peleas, pero pasa que uno me pide una foto, otro me pide un autógrafo y cuando me percato, ya ganó el “Chocolatito”. Mis hijos sí lo han visto y lo que me han dicho es que es buenísimo.

EL BOXEO ACTUAL

¿Qué pensás del nivel del boxeo mundial actualmente?

Que hay dinero, pero no hay boxeadores buenos. En mi época había buenos boxeadores, pero no había tanto dinero. Ahora es al revés. Cualquiera disputa un título mundial. En mi época había que pasar por encima de los ranqueados para poder recibir un chance.

¿Y Floyd Mayweather y Manny Pacquiao no son buenos?

Bueno, son los mejores de ahora, pero en mi época no sé cómo les habría ido con todas las fieras que existían. Y le han dado tantas vueltas a la posibilidad de pelear, que por lo menos yo, ya perdí interés. Yo no sé ustedes, pero a mí ya no me importa si pelean o no.

¿Cuál fue la pelea más dura que enfrentaste en tu carrera?

Todas las peleas son duras. En cada pelea uno se expone hasta salir sin vida. La gente habla muchas cosas, pero el boxeo no es solo asunto de fortaleza o velocidad. Es también un asunto de inteligencia y eso fue lo que me ayudó a mí durante mi carrera.

¿Qué pasó en tus peleas con Leonard o con Hearns?

Nada, no me cuidé y me derrotaron. Pero a Leonard también le gané. Y con Hearns, pasa que yo estaba con un par de mujeres tomando licor durante varias semanas y cuando me percaté, ya la pelea venía encima. No me preparé bien y Hearns me dio un trompón en la cabeza que me revolvió todo el alcohol y las mujeres.

Panamá tiene grandes figuras: Mariano Rivera, Rod Carew…

Pero ninguno es más famoso, popular y querido por la gente como Roberto Durán. Yo soy el único de ellos que vive en Panamá y la gente sabe que a mí nunca se me han subido los humos a la cabeza. Aunque claro, yo respeto a todos los demás.

“Siempre que vengo aquí, me preguntan que cómo habría salido una pelea con Alexis Argüello. Pareciera que se querían quedar sin Argüello, porque claro, yo le habría ganado a Alexis”. Roberto “Manos de Piedra” Durán.

Mariano Rivera logró un gran impacto en el beisbol…

Pero mira, el beisbol no se ha metido en todo el mundo como el boxeo. Hay países en Europa donde llega Mariano y no lo conocen. En Alemania por ejemplo. En cambio, si llega “la piedra” ya le hacen rueda y la gente quiere una foto conmigo.

¿Imaginaste que llegarías tan largo en el boxeo?

No, yo solo tenía como meta pelear para hacerle una casa a mi mamá, pero luego de darme cuenta que pegaba duro, me fui quedando y algunos amigos me decían que siguiera. Yo trabajaba como pintor y ganaba tres dólares a la semana, pero una vez me ofrecieron 25 dólares por una pelea y ahí no más dejé la pintura y la escalera.

¿Qué boxeador influyó más en tu vida?

Ismael Laguna, mi ídolo. Cuando él peleó en 1965, yo no pude entrar al estadio para verlo, pero a la salida vi que salió, se montó en su carro y arrancó. Eso me gustó y yo me dije: Yo voy a ser como ese señor y lo voy a superar. Creo que lo logré.

Deportes entrevista archivo

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COMENTARIOS

  1. francisco
    Hace 12 años

    No hubo un solo boxeador que llego ha Nicaragua diciendo que hiba ha noquear al flaco y les salia las cosas al revez, Yo conoci ha Alexis hombre sencillo y caballeroso y me preguntaba : como es posible que este muchacho fuera un pegador mortifero? nunca necesito pegar y pegar para noquear, en cualquier momento le apagaba las luces ha sus rivales y ha todos los respeto, ese era Alexis el de la pegada bionica como decian algunon comentaristas norteamericanos.

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