Federico Dueñas

Ayotzinapa 43 y el hartazgo

Ayotzinapa y Charlie Hebdo, asesinatos masivos, terribles distintos e inexplicables, son acontecimientos que despiertan la ira mundial. Las redes sociales vigilantes ya no permiten que las versiones oficiales de los distintos gobiernos y las tradicionales agencias noticiosas internacionales sean los únicos proclamadores de “la verdad conveniente del momento”. Creo que al observar los diversos medios informativos internacionales la espontánea marcha cívica de casi cuatro millones de personas en las calles de París como indignada respuesta de la ciudadanía francesa, tras la brutal masacre de periodistas de la revista cómico-política Charlie Hebdo en un salvaje ataque a la libertad de expresión, es de unidad, solidaridad y manifestaciones razonadas.

No sorprende que tras el ataque de miembros o simpatizantes del Estado Islámico a periodistas y otros miembros de la sociedad francesa, entre ellos policías, no generaron insultos al gobierno de François Hollande, ni lo culparon de la muerte de las 12 personas de la revista, ni mucho menos acusaron al gobierno, a pesar que este tenía la responsabilidad de proteger a los periodistas asesinados.

En México, la desinformación y el linchamiento colectivo son comunes y cotidianos. La reflexión e información sobre los hechos que afectan al país son actividad cotidiana. Lo que dicta el colectivo es la ley y la verdad. Y, quienes así piensan se sienten ofendidos por que les demuestran con hechos y realidades la verdad.

Ayotzinapa, es uno de esos casos en el cual se culpa al gobierno, pero no dicen cuál gobierno. Ser crítico es acusar al gobierno federal, mismo que supuestamente no tiene nada que ver con el asesinato y desaparición de los jóvenes de esa escuela normal guerrerense. La intolerancia es de sociedades manipuladas o primitivas. La falta de respeto a lo que piensan los demás, se da constantemente en la sociedad mexicana y como prueba basta ver los comentarios en las redes sociales de algunos personajes que se consideran “informados” y que militan o simpatizan con partidos políticos.

No tengo información del grado de corrupción en Francia, pero si tengo mucho que decir de los políticos mexicanos, de la absorbente e integral corrupción que abruma al ciudadano común. La geografía mexicana está saturada de fosas comunes con miles de cadáveres, personas indocumentadas y productos de revanchas entre los poderosos narcotraficantes, la “industria” del secuestro acosa ya no solo a los personajes de la clase alta social, ahora son las clases medias y comerciantes pequeños sin que las autoridades (en muchos casos en complicidad con los raptores) hagan algo efectivo por tranquilizar a la ciudadanía.

Mientras que los europeos tienen mucho tiempo en que están adecuadamente informados sobre lo que acontece en su entorno y que hacen análisis profesionales de lo que les ocurre, responden razonadamente y se manifiestan como toda sociedad que se informa a fondo y no sólo lee los encabezados de los “líderes de opinión” en Twitter o Facebook. No solo es un asunto cultural, sino derivado de nuestro precario sistema educativo donde los gobiernos, los partidos y los políticos, tienen toda la responsabilidad.

Esperemos que algún día, en el futuro, la respuesta del gobierno y la sociedad mexicana sea razonada, informada y crítica, pero con elementos reales, objetivos y veraces, y no manipulados por los actuales políticos en abierto contubernio con las dos megaempresas televisoras que acaparan y manipulan la información noticiosa nacional al mejor precio: Tvazteca y Televisa. ¡Los sueños, sueños son!

El autor es empresario.

Opinión Ayotzinapa Charlie Hebdo archivo

COMENTARIOS

  1. Hace 11 años

    No hay paz sin justicia. Los politicos en Mexico son enemigos del pais y sus habitantes. Le sirven al narco y al USA….

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