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Fue una final furiosa. Los masayas tiraban botellas, piedras, agua y más en el noveno inning. Los equipos Indios del Bóer y Fieras del San Fernando tenían tres partidos ganados cada uno y en ese séptimo se definía el ganador de la Primera División. El Bóer aplastaba con 11 carreras mientras que las Fieras, llevaban cuatro. Entonces el árbitro batió sus brazos una y otra vez para detener el juego: Bóer campeón, domingo 4 de julio de 1995.
Mucho pasó ese día. El equipo capitalino cumplía noventa años de fundación. Con ese triunfo rompió una racha de 18 años sin ganar y gracias a esa victoria el boerismo renació en las calles de Managua, mientras en Masaya se registró la reacción más violenta de sus aficionados en la historia del beisbol. En este episodio se resume todo lo que provoca el Bóer: amor y odio.
[doap_box title=»Glorias en sus canteras» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]“No hay mejor forma para recordar a los mejores del Bóer que escuchar la de Carlos Mejía Godoy”, asegura Moisés Ávalos, quien de inmediato comienza a cantar: “Chino Meléndez, Paco Soriano, Calixto Vargas, Kalim Rosales, son viejas glorias…”
“Chino Meléndez fue un gran pícher; Paco Soriano era el Rey del Hit, le bateaba a todos. Calixto Vargas, uno de los más grandes líderes y rebeldes que se le paraba a cualquiera y Carlos “Kalim” Rosales fue uno de los mejores fildeadores”, sostiene el periodista, quien finaliza la lista con Nemesio Porras, el ícono más grande, declara Ávalos. También otros personajes, no necesariamente jugadores, destacan en el Bóer. Como “El Gritón” y “Clodomiro El Ñajo”.[/doap_box][doap_box title=»El nombre del Bóer y su origen bélico» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Durante su historia el equipo ha tenido varios nombres, pero originalmente fue nombrado “Bóers”, según relata Julio Miranda en su libro. La raíz de este nombre se debe a una historia bélica, de una población colona proveniente de Holanda que batalló ferozmente contra la ocupación británica en el sur de África, el enfrentamiento se conoció como Guerras Bóers. El cónsul de Estados Unidos, Carter Donaldson, quien fue el fundador junto con su hijo y Francisco Rodríguez Caparro, del equipo capitalino, retomó el nombre de esas tribus. Desde entonces el nombre Bóer se quedó como sinónimo de “rebeldía, patriotismo, popularidad y abnegación”, escribe Miranda. Otros nombres que ha tenido el equipo son: Búfalos del Bóer, Bóer Victoria, Bóer Junior, Indios del Bóer, entre otros.[/doap_box]
Han pasado diez años desde ese día y ahora en 2015, el Bóer tiene más de un siglo de existir. Este equipo es todo un ícono, amado por una gran cantidad de aficionados y detestado por fanáticos de otros sitios. Gane o pierda siempre da de qué hablar, “siempre está en el ojo del huracán”, dice Julio Miranda, quien se confiesa boerista hasta la muerte y “boerólogo” de profesión y que a su vez acepta que esta “tribu” es el centro de las polémicas, simplemente porque es el más antiguo y a tiempos el más ganador.
Según Miranda, quien también es abogado y acaba de recopilar la historia de este equipo en un libro, el grito del Bóer “es como un eco en la cabeza del nicaragüense, no importa cuál sea el departamento donde habite”. Para Moisés Ávalos, cronista deportivo, “el Bóer es sinónimo de beisbol”, pues es eso lo que representa. Para otros es simplemente un equipo mimado y siempre favorecido por las directivas, pero sea como sea, de acuerdo con Bayardo Cuadra, historiador, “el Bóer es el equipo símbolo del beisbol en Nicaragua”.
SUS GRANDES ETAPAS
Apenas nacía el equipo, pero antes de cumplir su primera década ya empezaron los problemas. Francisco Rodríguez Caparro había sido uno de los fundadores del Bóer en 1905, pero tomó la decisión de separarse en 1914; aunque no están claras las razones, Caparro creó otro equipo capitalino que denominó El Managua, relata Julio Miranda en su libro ¡Viva el Bóer! ¡Cien años y más!
Miranda cuenta que en su infancia él era “rigioso” para el beisbol y sobre todo fanático del Bóer, siempre lo siguió de cerca y por mucho tiempo tuvo la intención de recopilar su historia. En 2014 lo logró, después de años sumergido en hemerotecas, persiguiendo entrevistas y recortando periódicos. En este compendio recoge las anécdotas, triunfos, derrotas, subidas, bajadas, cambios de nombre e infinidad de conflictos en los que se ha visto envuelto este equipo.
Según este historiador deportivo, El Managua fue el primer archirrival del Bóer en su primera etapa, antes de decaer y prácticamente desaparecer al comenzar los años veinte. “Luego esas cuatro letras tomaron una fuerza tremenda e intangible durante las décadas de los treinta y cuarenta”, dice.
Más tarde en los años cincuenta, el Bóer estaba nuevamente casi extinto y mientras gobernaba Anastasio Somoza García llegó el segundo rival del Bóer: El Cinco Estrellas, “una maquinaria a quien nadie le metía la mano”, asegura Bayardo Cuadra, historiador.
Fue entonces, según Cuadra que nació la verdadera popularidad de los que luego fueron llamados “Los Indios del Bóer”, . El Bóer estrenaba estadio, se abrió la Liga Profesional con la oportunidad de ver peloteros extranjeros y aunque al principio nadie le ganaba al Cinco Estrellas —llamado así porque es la cantidad de estrellas en el uniforme del general Somoza— el Bóer se convirtió en el símbolo del pueblo y en el que todos ponían esperanzas para ganarle al equipo del poder.
“En el estadio la gente gritaba ¡Viva el Bóer! para que Somoza escuchara, para burlarse de él. Le cantaban Se va el caimán, se va el caimán ”, dice entre sonrisas Cuadra. Hasta que finalmente en 1955 el Bóer logró derrotar al equipo del poder.
[doap_box title=»Ganancias» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]El salario de un pelotero, de acuerdo con el directivo Bayardo Arce, es de tres mil dólares máximo y mínimo quinientos para jugadores de la profesional. Mientras que en el beisbol amateur es entre 5,000 y 10,000 córdobas.
Con respecto a las entradas hay otra polémica, pues los medios de comunicación tanto escritos como radiales calculan llenos de más de 19,000 personas, pero Arce dice que eso es absurdo. “En el Home Play hay una capacidad de 2,900 personas después de las modificaciones que pidieron las autoridades. En las gradas de 8,000 y en mesanini casi 1,000, en total teóricamente se pueden tener 12,500 personas”, detalla.[/doap_box]
“Eso fue cuando cumplía 50 años y guardando las distancias fue como ganarle a los Yankees de Nueva York”, asegura Julio Miranda. También se dieron victorias a mediados de los sesenta y setenta, pero al iniciar los ochenta el Bóer entró en un ayuno de victorias que solamente resurgió con el campeonato que ganó ante el San Fernando en 1995. Esa es solo una parte de la historia de este equipo, que sigue de pie —sin importar el resultado de la Liga que acaba de finalizar—.
EN EL OJO DEL HURACÁN
El equipo en las últimas décadas ha estado más consolidado después de tener momentos turbios con sus directivas; sin embargo las críticas deportivas siempre apuntan a favoritismos para él. El último señalamiento fue durante el campeonato de LBPN, que terminó la semana pasada.
La crítica principal fue que además de reforzarse con peloteros del extranjero para la semifinal y final, cambiaron a dos jugadores lesionados, algo que no estaba establecido en las reglas, pero que se modificó por la directiva de la Liga a solicitud del Bóer.
“La gente siempre dice que los árbitros favorecen, quieren hacerlo campeón o quieren hacerlo ganar. Eso no se puede comprobar, pero se hacen las legalidades y aunque no toda legalidad es justa, se hacen. Son legales y curiosamente en algunos casos el Bóer lo necesita”, indica el cronista Moisés Ávalos.
El periodista, que dice no ser boerista o al menos entender el boerismo a su modo, asegura que en otros momentos se ha hecho lo mismo con otros equipos. “Claro, cuando el Bóer pierde no dicen nada”, añade Miranda. Lo cierto es que, según ambos, no hay forma de que haya un campeonato de beisbol sin el Bóer, que este 2015 ganó su quinto título.
LA DIRECCIÓN Y EL DINERO
La batuta de llevar a un equipo de tal magnitud como el Bóer ha sido objeto de conflictos. En unos años incluso apareció bajo la dirección de Byron Jerez, exdirector general de Impuestos, que luego estuvo envuelto en el escándalo económico de los “checazos”.
A estas alturas la dirección del Bóer recae sobre los hombros de Bayardo Arce, quien fue comandante de la Revolución y ahora también asesora en temas económicos a la Presidencia. Él preside la junta directiva con cuatro miembros más, quienes se encargan de organizar los equipos a propuesta de los técnicos.
Arce asegura que como un nica más él lleva el beisbol en la sangre, pues por algo es el “Deporte Rey” de los nicaragüenses. En su historial vinculado al deporte cuenta que fundó el primer equipo de beisbol de la Costa Caribe, hasta que “cayó en la trampa de dirigir al Bóer”.
“Hubo un grupo que decidió levantar y formar al Bóer de una forma integral que incluyera un nivel profesional y otro amateur. Por la amistad que he tenido con ellos me invitaron. Acepté, me integré. Inicialmente era por una Liga, pero era una trampa, al mes de terminarla me ofrecieron la presidencia”, ríe Arce.
Así fue que asumió la presidencia del Bóer y con ella la ola de críticas hacia el equipo se volvieron hacia él. “A veces oigo a los cronistas deportivos que les gusta hablar bastante, hablan de comida, de cine novias, cualquier cosa y a veces se les olvida que están narrando. Entonces como hablan de cualquier cosa, creen que esto, el beisbol aquí es un negocio. Cuando realmente los que estamos metidos aquí es porque queremos que haya deporte, que haya distracción para la gente”, sostiene Arce.
Para demostrarlo, Arce saca algunos hechos a colación, como que por ejemplo en la Liga Profesional, “que realmente es una Liga de alto rendimiento”, indica, primero quebró el San Fernando. En el último torneo que jugó, según el presidente del Bóer, un banco tuvo que asumir sus gastos para que pudiese terminar la Liga. Luego hubo un año en el que no se hizo torneo porque no había cuatro equipos. Más tarde otros tres equipos dejaron de participar en esa Liga, refiere Arce.
“La principal fuente de ingreso en el deporte de otros países está en la televisión, las empresas pagan millones por el derecho a transmisión y luego venden esos espacios por millones de dólares y aquí no hay eso”, afirma el presidente.
El deporte aquí no es un negocio, ¿pero hay ganancias? “La hazaña es que no haya pérdidas. Solo pensar que en esta Liga profesional ya han quebrado cuatro equipos lo demuestra. Qué negocio será”, recalca Arce.
BARRA DE CORAZÓN
Con corrillos y tambores unas cuarenta personas incitan el grito: “Vamos, Bóer; vamos, Bóer, Boooooer”. Más tarde “Somos Bóer, somos Bóer, somos Bóer de corazón. Salta la barra, el bóer campeón, somos bóer de corazón”, cantan. Un estribillo que fue creado por ellos mismos en reuniones y lluvias de ideas. Ellos son “Los locos del tambor”, que están organizados para rendirle honores y animar al equipo desde finales de los años noventa.
Ellos son fanáticos del Bóer que tampoco se escapan de las críticas. En todos los programas deportivos se les llama “boeristas de final”, pero aunque la mayor parte de los nuevos seguidores del Bóer no sean como fueron en los 70, 80 y 90, donde, según Moisés Ávalos, el estadio se llenaba en cualquier juego, aún hay una mínima parte que es fiel: La Barra Brava.
Carlos Mantilla es el coordinador de la barra, quien ha promovido la cultura del respeto en los demás miembros, según comenta, desde que el Bóer jugaba en el Instituto Nacional de Deportes. Inicialmente eran pocos, pero se fueron uniendo amigos de amigos y así fue creciendo. Consiguieron apoyo de algunas empresas, con camisas y donación de instrumentos.
“Yo vengo al estadio desde que jugaba Nemesio Porras y Sandy Moreno. Yo soy boerista desde que nací”, menciona Mario Estrada, sentado en la última fila del Home Play reservada para la barra y bajo una manta que les identifica: “Somos Bóer”. Estrada también asegura que el Bóer es el único equipo que inspira a su fanaticada, “es el más popular en toda Nicaragua, ha sabido responder a las expectativas de la fanaticada. Gane o pierda, porque no siempre gana el mejor equipo”, finaliza.
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