Fernando Torres generó ayer una presentación nunca vista antes en el Atlético de Madrid, con más de cuarenta mil espectadores y llenó de ilusión y emoción el Vicente Calderón, en la esperada “vuelta a casa” de un ídolo, un campeón que ha ganado todo, pero al que aún le “falta algo: lograr títulos” de rojiblanco.
Ese es su desafío siete años y medio después de aquel 4 de julio en el que dijo “hasta luego” al club de su vida para tomar rumbo a Liverpool; en aquel momento, “cuando era un chico de 24 años, que comprendió algo duro” para él: “Que necesitaba marcharme del Atlético para que el club pudiera crecer y yo pudiese crecer”.
“Quizá fue el momento más duro de mi carrera. El tiempo nos ha dado la razón, el club ha ido creciendo, ha construido un equipo sólido y yo, por mi parte, también he conseguido los títulos que estaba buscando, pero siempre me faltaba algo. Quiero ganarlos aquí representando estos valores. Me quedan muchas cosas por ganar y lo intentaré aquí. Ojalá lo consiga”, añadió el delantero madrileño.
La sala VIP estaba abarrotada para su presentación. Él, trajeado, sonriente, “feliz y emocionado”, como él mismo apuntó desde el estrado en el que contestaba las preguntas de la prensa.
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