Pueden parecer las mejores carnes, lucir deliciosas y saber mejor. Sin embargo, no todo es lo que parece. En un país donde los controles sanitarios son escasos o ausentes en la elaboración de los alimentos vale la pena andarse con cuidado con lo que se come y encender las alarmas cuando se encuentra con esta lista negra de alimentos procesados.
¿Dónde se elabora? ¿Para qué se procesa? Son dos preguntas que los expertos recomiendan a los consumidores hacerse antes de comprar. Y si el alimento procesado resulta mucho más barato que los productos que lo originan sin procesar, puede ser que le estén dando “gato por liebre”.
Estas son algunas pistas de los alimentos potencialmente riesgosos para nuestra salud por la forma en cómo se elaboran:
CUAJADITAS
Son cuajadas pequeñas y se compran en el mercado en diferentes formas, sabores y tamaños: con chile, sin chile, alargadas y ahumadas. Sus precios van desde un córdoba hasta diez.
El riesgo de estas cuajaditas es que generalmente son elaboradas con sobrantes de queso viejo, que incluso puede llevar gusanos que desaparecen al ser molidos y mezclados con harina, asegura el Instituto de Defensa del Consumidor (Indec). “¿Cómo es que si una libra de queso puede costar hasta sesenta córdobas estas cuajaditas pueden conseguirse hasta por un córdoba?”, cuestiona el Indec.
Pero eso no es todo. Para ahumar esas cuajadas algunos comerciantes usan poroplás o cualquier tipo de basura como combustible para el fuego, lo que contribuye a contaminar el alimento.
Sin embargo, doña Cristina Villarreal, una comerciante que se dedica a la elaboración y venta de cuajaditas, explica que al menos en su negocio las hacen del queso que se quiebra en el viaje, lo seleccionan el mismo día y no le agregan nada para que dure al menos unos treinta días.
CARNE MOLIDA
La carne que compra para complementar algunos platillos o para hacer tortas en la casa puede saber muy bien. Pero detrás de ella hay todo un procedimiento que debería generarle dudas al momento que la compra a bajo precio.
Esta carne puede no haber sido hecha con el mejor corte de res o cerdo y por el contrario se usan, en algunos casos, fetos de animales, residuos de carnes viejas o puro pellejo sazonado con algún condimento que “disimule” el sabor. Su precio es, en promedio, de unos 25 córdobas.
La misma fórmula se usa para elaborar las ristras de chorizo que se pueden llegar a comprar hasta en diez córdobas en muchos casos.
Chefs expertos consultados por Domingo explicaron que estos dos productos suelen hacerse de lomo de res o cerdo o de los mejores cortes del animal; contrario a como se hacen en los mercados, que se seleccionan los desperdicios.
En el caso del chorizo se sazona la carne con una serie de condimentos, como pimienta, sal, limón o verduras de tal manera que tenga su sabor característico.
VERDURAS ¡LISTAS PARA LA OLLA!
Lo práctico es ir al mercado a comprar una bolsa de verduras que puede costar hasta unos diez córdobas, si la encuentra barata. Zanahorias, chayotes y pepino son parte de la compra.
Pero el problema es que muchas veces estas bolsas que contienen verduras aparentemente frescas son todo lo contrario. Los comerciantes usan los desperdicios de las verduras podridas, les cortan el pedazo que se mira bien y lo vuelven a poner a la venta a un precio más bajo.
El problema es que cuando una parte de la fruta o verdura se encuentra en mal estado, todo el producto se contamina, según los reportes del Indec.
Lo mismo ocurre con los chiles que venden en bolsa. Las verduras muchas veces están pasadas y condimentadas con algún ácido que puede ser incluso perjudicial para la salud.
INTOXICACIÓN ALIMENTARIA
Entre los efectos que puede tener en su cuerpo alguno de los alimentos que consume en mal estado o elaborados de residuos, está la intoxicación alimentaria y problemas con el colon, dijo el nutricionista Abdiel Navarrete.
Muchos de estos efectos pueden provocarse en el momento en que se ingieren los alimentos, pero otros, como la afectación al colon son más a largo plazo. Navarrete además advierte que muchos casos de intoxicación se dan en personas que consumieron alimentos contaminados con materias fecales. Suele suceder que quienes preparan las comidas no se lavan bien las manos y así las manipulan. A eso le llama “una contaminación cruzada”.
Como mucha de esta comida se cocina sobre latones viejos, también puede que se contamine y afecte a las personas. Por eso el nutricionista también llama a que cada uno se fije muy bien en las condiciones del lugar donde comprará su comida.
SUPERMERCADOS
Los supermercados de la capital no se salvan de esta realidad. Algunas inspecciones realizadas por el Indec en años anteriores reflejaron una terrible realidad sobre el manejo de las carnes, donde encontraron cucarachas que se alimentaban de las carnes en horas de la noche y que se escondían debajo de las bandejas en el día.
Aunque ahora muchas situaciones han mejorado, reconocen los defensores de los consumidores, no se olvidan que en algún momento tuvieron que realizar protestas en las afueras de diferentes supermercados para denunciar la venta de productos vencidos.
MOLINOS
El pinolillo que sabe bien con un poco de hielo o el pinol que prefiere tomarse caliente puede llevar chile, restos de masa o algún pedazo de carne molida que sobró de anteriores usos de la máquina para moler.
Muchos molinos no tienen el cuidado de lavar sus aparatos tras cada uso, lo que provoca que se contaminen otros productos que llevan poca cocción.
Los operarios de molinos en el Mercado Iván Montenegro aseguran que tienen una máquina para cada producto que vayan a elaborar. Así mantienen aparte las carnes de los productos secos, como pinolillo o cacao y la masa que procesan.
En el caso de las carnes, aseguran que tras cada tipo de carne distinto que les llega tienen que desarmar el molino, lavarlo con detergente y cloro y luego volver a darle uso para evitar contaminación.
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