El pasado 4 de diciembre se divulgaron los resultados del Tercer Estudio Regional Comparativo (Terce) 2013 del Laboratorio Latinoamericano de la Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE). Terce evaluó el aprendizaje en matemáticas y lectura para terceros y sextos grados en 15 países latinoamericanos.
Nicaragua mejoró con respecto a 2006, mientras unos pocos países experimentaron retrocesos. Sin embargo, los resultados no son todavía satisfactorios pues nuestros puntajes tanto en lectura como matemáticas son inferiores a los promedios de A.L. En lectura: 478 para 3ro, vs. 509.7; y 472.9 en 6to, vs. 506.54. En matemáticas Nicaragua tuvo un promedio de 484.7 en 3ro, vs. 521.7, y 462.3 en 6to vs. 511.22.
El progreso de Nicaragua es también limitado al compararnos con los restantes 15 países. Para ejemplificar, para matemáticas de 6to Latinoamérica incrementó su promedio en 19.04; Nicaragua solo en 4.38. En Guatemala los estudiantes de 3ro mejoraron su promedio en 47.91 puntos y en matemáticas los de 6to incrementaron el promedio en 32.17 puntos. Incluso los promedios de Terce en Guatemala y Honduras son mejores que los de Nicaragua a pesar de la compleja realidad de estos dos países donde hay mucha violencia.
¿Qué pasó entre 2006 y 2013?
Estos resultados —como señalé en un artículo anterior sobre Serce—, se entienden mejor si se equipara cada nivel de rendimiento a un piso en un edificio de 4 pisos y un sótano —los cinco niveles de las pruebas—. Al analizar los datos así se confirma nuestra mejoría con respecto a 2006. Ahora hay menos estudiantes en el sótano y primer piso, y más niños en el cuarto y quinto piso. Por materia estos son los resultados:
ESPAÑOL/LECTURA
Para 2006, en lectura más del 70 por ciento de nuestros estudiantes de 6to, y 87.62 por ciento de 3ro estaban entre el sótano y los dos primeros pisos, —niveles inferiores de rendimiento—. Para 2013, 69.31 por ciento de los estudiantes de 6to y un 84.69 por ciento de los de 3ro se colocaron en esos tres niveles, una leve mejoría. Pero, los estudiantes guatemaltecos disminuyeron más su concentración en esos niveles inferiores, pasando en 6to grado de 89.59 por ciento a un 76.93 por ciento.
En 3er grado en el IV nivel de la prueba (piso superior del edificio) se ubicó un número reducido de estudiantes 1.25 por ciento, pero Nicaragua logró mejorar el porcentaje de estudiantes alcanzando un III nivel, pasando de 10.69 por ciento a 14.05 por ciento estudiantes.
En 6to hubo también leves incrementos en el porcentaje de estudiantes colocados en el quinto piso y un incremento mayor para el cuarto piso que alcanzó una concentración de 24.89 por ciento cuando en 2006 había un 21.10 por ciento. No obstante Guatemala mejoró aún más saltando en 6to grado de 4.99 por ciento a 8.72 por ciento de estudiantes en el quinto piso o IV nivel de la prueba.
MATEMÁTICAS
En 2006 (Serce) más del 90 por ciento de los estudiantes nicaragüenses de 3ro quedó en el sótano y primero y segundo piso —debajo I nivel, I y II nivel—. Este año disminuyó ese porcentaje a 87.76 por ciento pero en 6to los porcentajes se mantuvieron en 79 por ciento igual que en Serce.
Habiendo mejorías, todavía de cada 100 estudiantes nicaragüenses hay entre un 70 por ciento de 6to grado y un 84 por ciento de 3ro, con insuficiente dominio de las destrezas básicas en español, y 87 por ciento y 79 por ciento de nuestros estudiantes de 3ro y 6to respectivamente necesitan mejorar en matemáticas.
Esto es preocupante si nos comparamos con los países vecinos, y no con Costa Rica —cuyo rendimiento es superior al promedio de los países estudiados—, sino con Guatemala. Esta nación para 2006 estaba bajo el promedio general con un rendimiento inferior al nuestro en Serce, ahora está por encima de Nicaragua.
¿QUÉ SE PUEDE HACER?
Hay mucho por hacer. Siete años atrás, mencioné escribiendo sobre Serce que lo primero era asignar más fondos a educación para incrementar el número de docentes, formarlos y pagarles mejor.
Ahora añado que es muy importante ampliar y fortalecer el trabajo con la niñez de 0 a 6 años más vulnerable. El fracaso escolar es mayor entre los niños de hogares con escolaridad baja, pobreza y donde hay violencia (emocional o física).
Pero, aún sin más dinero, hay cosas posibles de hacer:
—Mejorar preescolar, haciéndolo más divertido, y trabajando allí de forma juguetona las destrezas precursoras de la lectura y el pensamiento lógico.
—Enfatizar aprendizajes básicos en los primeros tres grados: lectura, escritura y dominio lógico de matemáticas básica.
—Asignar para 1ro, 2do y 3ro al docente más motivado y capaz, orientándole que evite la deserción escolar de los estudiantes más necesitados de atención: aquellos en pobreza.
—Hacer de la lectura una diversión, distribuyendo cuentos y haciendo campañas para que los niños de las escuelas más alejadas accedan al placer de leer u oír cuentos.
—Aplicar políticas de discriminación positiva dando más libros, servicios higiénicos y agua potable a quienes tienen mayor necesidad.
Cada estudiante debe tener textos. Es muy importante tener buenos maestros que no fallan a clases y enseñan, pero los textos son indispensables.
Gerenciar mejor el sistema de educación pública evitando la improvisación y dando estabilidad a las políticas educativas haciéndolas políticas de Estado. Hemos tendido a hacer cambios sin evaluarlos, consultarlos, con educadores, directores de escuela y padres de familia. Todo sistema educativo es un bien público y no la propiedad de un gobierno o de cada ministro.
Aprender de casos exitosos. ¿Qué hizo Guatemala, donde hay más de 23 lenguas para dar esos saltos en su rendimiento? Y ¿cómo Honduras, con pobreza, marginación y violencia logró superarnos en el Terce?
Para salir de la pobreza debemos mejorar la calidad de nuestra educación. Terce indica que debemos actuar urgentemente. Nuestros estudiantes deben matricularse, recibir diariamente clases, y aprender. Esto es un desafío para los nicaragüenses, por lo cual esta labor nos corresponde a todos los ciudadanos interesados en el progreso. De ello depende el futuro de nuestra nación.
La autora es Educadora.
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