El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, terminó el martes por la noche los “superpoderes económicos” otorgados por la Asamblea Nacional hace un año —y que expiraron ayer— firmando 28 leyes, algunas de tipo fiscal, que analistas califican como “desenfocadas” ante un desenfrenado déficit fiscal, que para 2015 se proyecta en veinte por ciento del PIB.
Maduro promulgó una ley que elimina los ajustes por inflación en los impuestos de las empresas y otra que profundiza los controles para que los comercios no rebasen el treinta por ciento de margen de ganancia en los precios de los productos. Incluyó una subida de impuestos a los bienes de lujo, el alcohol y el tabaco.
[doap_box title=»Devaluación» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Para el economista Máxim Ross, fundador del Centro de estudios de Economía venezolana de la Universidad Monte Ávila, aunque algunas de estas medidas fiscales «podrían tener un efecto a corto plazo» para recaudar impuestos, no resuelven la cuestión de fondo.
Los economistas dudan de que Maduro aplique “reformas económicas fundamentales, pero impopulares para corregir desequilibrios”, como la devaluación del bolívar, durante 2015, con la perspectiva de las elecciones legislativas a final de año.
“En un año en el que el Estado recibirá 15,000 millones menos por el petróleo, Maduro se dedicará más a priorizar el gasto social para ganar las elecciones que a resolver los problemas económicos reales”, asegura Ross.[/doap_box]
Con estas leyes, Maduro busca “lograr gran incremento en la recaudación” y “para el crecimiento de la economía”. También figuran textos para atraer más inversión extranjera, combatir los monopolios o incrementar el rol del Estado en la extracción del oro.
“MEDIDAS DESENFOCADAS”
Las medidas anunciadas no se parecen en nada a los grandes ajustes que hace muchos meses analistas nacionales e internacionales esperaban para este año no electoral, como el incremento del precio de la gasolina —la más barata del mundo—, la unificación de los tres tipos de cambio (6.30; 12 y 50 bolívares por dólar) en un tasa sincerada o el fin del envío de petróleo a países amigos en condiciones preferenciales.
“Están desenfocadas. No puedes utilizar mecanismos de compensación de déficit que jueguen en contra del corazón del problema, que es la producción y la inversión, incrementando impuestos a lo que queda del aparato productivo, los controles y las amenazas. Ni vas a resolver el déficit, ni vas a solucionar el problema de la oferta”, explica el economista y analista político Luis Vicente León.
“Pero no dijo cómo está resolviendo el problema cambiario, ni qué está haciendo para bajar la inflación, para estimular la oferta y para pagar la deuda interna con las grandes empresas, que evidentemente impide que la producción aumente”, agrega el director de Datanálisis.
“Dado el tamaño del déficit del sector público, una reforma fiscal es solo una cosquilla (…), además de profundizar recesión”, reaccionó en Twitter el economista Asdrúbal Oliveros, director de Econalítica.
«Usted puede tomar cualquier medida económica en Venezuela, pero si no toca el tema cambiario, el tema del dólar paralelo, de la devaluación, no está haciendo nada. Siempre tendrá una inflación que se va a comer cualquier subsidio, cualquier ajuste salarial al siguiente día» Máxim Ross, economista.
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