El Decreto de Suspensión de Veda Forestal para el Pino “es para todo el territorio nacional, incluye las Áreas Protegidas y los 15 kilómetros de frontera vigilados por el Ejército, pero además el transporte de la madera podrán hacerlo legalmente durante las 24 horas del día”.
Eso fue lo que en resumen dijo William Schwartz, director ejecutivo del Instituto Nacional Forestal (Inafor), a los miembros de la Comisión Departamental Forestal (Codefor) de Nueva Segovia.
La Codefor (conformada por dueños de industria, regentes forestales, dueños de bosques, profesionales forestales, la Asociación de Reforestadores, delegados de instituciones, como Marena, Inafor, Procuraduría, la Policía Nacional y el Ejército de Nicaragua y los ambientalistas) sesionaron el viernes pasado con William Schwartz para revisar las últimas reformas a Leyes y resoluciones administrativas.
Explicó que el Decreto Suspensión de la Veda para el Corte, Aprovechamiento y Comercialización de árboles de Pino, publicado en La Gaceta, Diario Oficial el 15 de octubre del 2014; “incluyó en esta ocasión su disposición de que el pino pueda manejarse en áreas protegidas”.
Schwartz aceptó estar consciente de que va a salir más madera de lo que hasta ahora sale, pero recalcó que la idea es que “si no manejamos el pino, la tendencia es que desaparezca”. En ese sentido detalló que en las áreas protegidas hay hasta seis mil árboles de regeneración natural en una hectárea, cuando lo recomendable técnicamente es un máximo mil árboles.
Esa falta de manejo de los bosques en las áreas protegidas, como la Reserva Natural Dipilto-Jalapa, es lo que provoca que el árbol no se desarrolle, está propenso a las plagas, vulnerable a los incendios forestales y que otras especies lo invadan, recalcó el funcionario. “El pino para Nicaragua es un tesoro genético porque el último lugar de América (de norte a sur) donde llega la frontera del pino es en Nicaragua”, enfatizó.
Sin embargo, existe el temor de que con esta nueva disposición los bosques queden totalmente despalados y además persiste la duda sobre qué pasará con las fuentes de recargas hídricas que están en el área protegida de Dipilto y Jalapa.
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