No aguantan el hedor

Wilfredo Roblero Morales, habitante del barrio 17 de Julio, ubicado al costado sur de la empresa Molinos de Nicaragua, (Monisa), y de Pollo Rico, en Granada, se quejó de las aguas sucias que corren por el cauce del sector, procedentes de estas empresas, lo que contamina el ambiente y el lago Cocibolca.

Wilfredo Roblero Morales, habitante del barrio 17 de Julio, ubicado al costado sur de la empresa Molinos de Nicaragua, (Monisa), y de Pollo Rico, en Granada, se quejó de las aguas sucias que corren por el cauce del sector, procedentes de estas empresas, lo que contamina el ambiente y el lago Cocibolca.

El afectado dijo que a veces sale agua con sangre de la empresa, producto del destace de pollos y hasta un fuerte olor a amoníaco que muy frecuente se escapa de la fábrica y afecta la respiración de toda la gente que habita en los alrededores.

Explicó ser miembro del gabinete del barrio y a través de ese movimiento han solicitado al Marena y Minsa, pero asegura que a pesar de que mandaron a una delegación de ambas entidades para verificar el problema, no se ha dado respuesta.

“Mandaron una delegación de medioambiente del Minsa, encabezada por el doctor Barrios, confirmaron la salida del agua mal oliente, tomaron nota, pero no han hecho nada”, sostuvo el señor.

Roblero dijo que el gabinete a nivel municipal orientó que dejaran el caso en sus manos y que ellos tendrían una reunión con la administración de dichas empresas, pero considera que no se logró nada porque las aguas sucias y hediondas siguen saliendo al cauce.

LA PRENSA buscó la versión de las autoridades de ambas empresas, pero dijeron a través de los vigilantes que no era posible dar entrevista.

José León Dávila, habitante del sector, dijo tener 34 años de vivir en ese lugar y considera que el problema serio es con la pollera, por el uso de amoníaco que dejan escapar y que ya causó intoxicaciones a los pobladores del barrio hace veinte años, por lo que tuvieron que ser llevados de emergencia al hospital.

“Se comprometieron en ese entonces a dar un pollo cada año para Navidad a cada familia y como pobres así lo dejamos, pero a pesar de todo ese tiempo seguimos soportando los tufos, las corrientes de agua pluvial que inunda la calle y nadie hace nada”, dijo.

Agregó que de las 4:00 de la tarde en delante el mal olor aumenta y las aguas sucias van directo a la playa perjudicando las aguas del lago.

Ver en la versión impresa las páginas: 9 A

Departamentales Granada archivo

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