Juan Ignacio Rosales Silva
Madre no es la que te engendra, sino la que te cría, dice el dicho. La nacionalización de jugadores de futbol en Nicaragua desde hace ya buen tiempo tiene a la crónica deportiva hablando del tema.
Los ahora nacionalizados como Elmer Mejía, por poner uno de los ejemplos, ya tienen buen rato de estar en Nicaragua, ya la han hecho su casa, ya echaron raíces, ya la sienten su patria.
La mayoría de la crónica deportiva está en contra de la nacionalización de los extranjeros, con el argumento de que se debe dar oportunidad y seguimiento a los nuevos talentos.
Primero, lo que veo es que los cronistas no están claros de que los equipos no están buscando cómo sacar adelante el futbol nacional, sino a sus equipos, obtener más patrocinios, obtener campeonatos.
Que si el tal o el cual equipo van a tener seis o más extranjeros. ¡¿Quién dijo miedo?! Es más, eso va a alentar a los jóvenes talentos a correr “la milla extra”. Los chavalos tendrán que entrenar más, en vez de solo ir las tardes a las ‘perreras’. Van a tener que levantarse temprano a hacer ejercicios para poder alcanzar el nivel de los profesionales nacionalizados, si es que quieren hacer una carrera en el futbol nica.
Segundo, el problema no radica en que si nacionalizan a todo un equipo o no, que si traer entrenadores extranjeros o no. Sino en la mentalidad de los jugadores. Cuántos buenos jugadores ‘nicas’ no han salido a probarse al extranjero y al poco tiempo están de regreso porque o no aguantan los entrenamientos o no aguantan la vida del jugador profesional de futbol que tiene que sacrificar el tiempo con la familia y amigos.
A muchos que han salido a jugar al extranjero no le gusta la disciplina del profesionalismo y regresan a Nicaragua para no seguir perdiéndose las pachangas después de los juegos, porque siempre se dan, ganen, pierdan, empaten o se cancele el juego.
No se les olvide que el jugador extranjero también hace sacrificios, dejan a sus familias, muchos abandonaron sus estudios por el futbol, han sudado la camiseta miles de horas entrenando para poder tener nivel profesional.
Y tercero, por favor “salgan de la botella”, ¡hay que globalizarse! ya vieron cuántos jugadores ‘extranjeros’ hay en las distintas selecciones mundialistas. Cuántos suramericanos y africanos nacieron en diferentes países de las selecciones donde ahora juegan.
Como lo fue hace varias lunas el caso de Mauro Camoranesi en el mundial del 2010, y de los actuales jugadores del mundial del 2014 como: Pepe (brasilero jugando para Portugal), Diego Costa (brasilero jugando para España), Gonzalo Higuaín (francés jugando para Argentina), Fernando Muslera (uruguayo jugando para Turquía), Kevin Prince Boauteng (alemán jugando para Ghana), Thiago Motta (brasilero jugando para Italia), Patrice Evra (senegalés jugando para Francia) y un ejemplo más cercano es Óscar Duarte, nicaragüense, nacionalizado costarricense.
El tener jugadores extranjeros nacionalizados no es nada nuevo bajo el sol y en Nicaragua siempre los hubo desde la década del ‘calzón chingo’. Seguro que los ‘nacionalizados’ poco a poco aportarán mucho al maltratado balompié nacional y así dejamos de ser la cenicienta de Centroamérica.
Esperemos que ‘a paso de buey cansado, lento pero seguro’ recuperemos el nivel de los años sesenta y setenta, como cuando dejaron el ‘cuero’ en Nicaragua los Estudiantes del Río de la Plata en 1966, después de venir ganando todos sus encuentros amistosos en su gira internacional.
Así que, no sé cuál es el problema de la ‘joven crónica deportiva’ que ahora en el siglo XXI, en una era globalizada, esté en contra de que se nacionalice a jugadores extranjeros y se integre la Selección Nacional de Futbol de Nicaragua, pero al parecer los ‘jóvenes periodistas’ no conversan con los ‘viejos zorros’ de la crónica deportiva y se van con el primer amague y se ponen en contra de la nacionalización de jugadores.
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