Irrespeto al Padre Nuestro
No soy un guardián de la fe ni tampoco una voz religiosa autorizada, sin embargo no es necesario para sentirme agraviado por la blasfemia y la falta de respeto hacia Dios y la oración del Padre Nuestro que tuvo lugar en Venezuela con delegados del gobierno socialista chavista.
Dios es un ser supremo, único, inigualable e insustituible, infinitamente poderoso, glorioso y amoroso, y por ese amor es que no resulta ser alguien muy lejano sino muy cercano a todos nosotros, porque para Dios nada es imposible, no está limitado por tiempo y espacio, no está ausente por el hecho de ser invisible a nuestros ojos, sino que nos acompaña, sale a nuestro encuentro en nuestras necesidades, angustias y dolores para curarnos y aliviar nuestra pena y nos acompaña aún en los momentos más oscuros y tormentosos de nuestra existencia.
Es una perversión con desborde de soberbia desfigurar la verdadera oración del Padre Nuestro, enseñada por Jesús no solo por ser sagrada sino que equivale a ponerse cara a cara contra Dios y decirle: “Te voy a ofender y no me importa lo que tú digas o pienses”. Es decir, un acto de desprecio desafiante total a Dios y a su Iglesia. No es la primera vez que un hombre o un tirano quiere ser adorado y venerado como una divinidad, pero ya sabemos cómo termina ese mal hombre y todos aquellos que lo ensalzan como ser supremo. Un tirano por muy poderoso que parezca siempre cae, puesto que no puede disputarle la fuerza y poder a Dios.
Cuando un sueño se desvanece, Dios lo restaura, cuando las fuerzas faltan, Él las renueva, cuando muere alguien que amamos, Dios nos da la serenidad y la tranquilidad para aceptarlo, nuestros fracasos los convierte en triunfos, nuestra decadencia en superación, nuestra debilidad en vigor, porque es un padre que nos ama aunque su silencio nos sea incomprensible.
El mundo está en manos de Dios y al final Él vencerá, es el amo, dueño y Señor de los destinos de los pueblos y de nuestra existencia. En un mundo oscuro su luz nos ilumina y nos da fuerza.
Vaya este escrito como una forma de desagravio.
Marlon José Navarrete Espinoza
Unidad sin apellido
Desde hace ya más de un año el señor Edgar Matamoros, dirigente máximo del Movimiento Unidad con Dignidad, ha estado demandando, a través de los medios de comunicación, la unidad de la oposición al Frente Sandinista, que sin lugar a dudas es una demanda justa, necesaria y urgente, pero los impulsores y abanderados de la unidad son todos los ciudadanos y ciudadanas demócratas que desde las bases de los partidos políticos y de la sociedad civil han demandado la unidad de la oposición al orteguismo, con el fin de alcanzar la democracia que conlleva el respeto a los derechos civiles y políticos, el ejercicio de la libertad y el derecho al trabajo sin exclusiones.
En un solemne acto efectuado en un hotel capitalino, el licenciado Eduardo Montealegre y la licenciada María Haydée Osuna, presidentes del PLI y del PLC respectivamente, suscribieron y formalizaron la unidad de ambos partidos; y llamaron a los demás partidos políticos demócratas, organizaciones de la sociedad civil y movimientos políticos a sumarse a este esfuerzo de unidad.
Mientras el señor Edgar Matamoros sin perder un minuto menospreció el acto de unidad del PLI-PLC por no ser él uno de los firmantes, olvidándose premeditadamente que el PLI y el PLC son los únicos partidos políticos que tienen organización en todo el territorio nacional y por lo tanto la unidad tiene organización en todo el territorio nacional, y por lo tanto la unidad tiene que pasar por el PLI y el PLC sin perjuicio a la suma de otros partidos y gremios.
El señor Matamoros sigue pregonando la unidad, exhorta a todo mundo a la unidad, pero no pasa un minuto sin caer en la tentación de descalificar al PLI, al PLC y sus dirigentes; arrogándose y adjudicándose él mismo, por sí y ante sí la representación de la oposición.
La unidad no se alcanza con protagonismo excluyente, no se alcanza descalificando compulsivamente a los otros líderes liberales; la unidad se logra tratando con respeto a los posibles aliados, buscando con ellos los puntos que unen y no los que desunen; trazando una estrategia común, con acciones conjuntas.
Armodio Antonio Mendieta Sánchez, secretario del PLI, en el municipio de San Rafael del Sur
Bosawas, Romadero y El Jaguar
El domingo pasado me levanté en la mañana, me despertaron el sonido de las águilas arpías, el viento que soplaba como silbido, escuché la rama rechinar de un ceibo, fue hermoso abrir mis ojos y disfrutar nuevamente aquella belleza verde, hojas húmedas que goteaban el suelo. El frío me hizo levantarme, corrí a un río cercano, donde pude limpiarme y beber agua, me dirigí camino arriba en el centro del bosque, noté que el día no era tan húmedo como otros días, los rayos del Sol penetraban hasta el suelo, tanto que sentí miedo al ver mi sombra.
Seguí caminando hasta el sendero que me lleva a mi amigo; el más viejo y grande de todos los árboles, el señor Romadero sil, me le acerqué para saludarlo y me invitó a subir, miré a los lados y le dije que la selva estaba quieta y silenciosa, me contó que los señores músicos que habitaban cerca de él fueron asesinados por defender su territorio y otros se habían marchado, que las cosas estaban cambiando, que la selva está enferma por un cáncer agresivo, armado con peligrosas máquinas dispuestas a depredar y aniquilar cobardemente a los seres que viven aquí.
¿Será nuestro destino terminar como desierto Donde solo queden los recuerdos de aquel hermoso paraíso, y la historia lo único leal? Por fin grité la injusticia que todos en complicidad hicieron en nombre de la maldita codicia.
Hermano jaguar, ni su garra ni su fuerza podrá detener a la bestia, váyase de aquí, camine lejos y no vea atrás, en su paso solo encontrará muerte y destrucción, las guacamayas escarlatas se han ido, la última vez se le vio como un grupo reducido rumbo al norte.
No se deje engañar por los hipócritas habladores de justicia, que esos no harán nada para detener esta violación cometida a la madre naturaleza, pues esos son los que alimentan y aceitan los fierros del cáncer.
Amigo jaguar, quiero decirle que estoy muriendo, no sé si por el despale o por pena moral, de cualquier forma sé que mi muerte será acelerada por la mano asesina, y cuando me desplome en los brazos de mi Tierra madre, en ese intervalo haré una oración al Dios padre en nombre de todos los caídos que habitaron esta hermosa selva, a esos que abrigue y compartieron conmigo hermosos días llenos de canto y alegría.
Y por favor si un día llegase a pasar por aquí y queda algo de mí quizás, “un tronco”, ore a mi lado para que el cáncer se disipe y la paz y el júbilo vuelvan a reinar en estos valles, y que todo vuelva a renacer y florecer y los que hoy no están regresen alegres.
Francisco José Barquero Silva
Prevención de meteoritos
Respecto al meteorito que cayó el pasado sábado en Managua, en los predios de la Fuerza Aérea nicaragüense, en horas de la noche, nos puede poner a pensar qué hubiese pasado si el mismo hubiera caído en las propias instalaciones de la Refinería, en alguna gasolinera o en cualquier otro sitio de Nicaragua.
La pregunta del millón es: ¿cuáles serían las prevenciones que tomaría el Gobierno y la empresa privada ante este tipo de fenómenos naturales que hoy son novedosos en nuestro país; para así evitar desastres entre nuestra población que vive cerca de sitios muy vulnerables como los antes mencionados.
Salvador Pérez González
Corrección de filiación en editorial
En el editorial de la edición de ayer titulado: Ortega no es Nicaragua, en el quinto párrafo se dice que la señora Michele Rivas es hija del señor Roberto Rivas Reyes, pero en realidad es su hermana.
Lamentamos el error y ofrecemos nuestras disculpas por la molestia que hemos podido causar de manera involuntaria.
El editor
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A