Yohany López
Son las 7:00 de la mañana, hora habitual en que miles de hombres y mujeres de las maquilas, en el parque industrial Las Mercedes, inician largas jornadas de trabajo. Unos de pie, otros forzando la vista y un buen porcentaje en trabajos pesados.
A los grandes pasillos para la zona de operación ya no entran solo abrumados por problemas familiares, sino también con la incertidumbre que en cualquier momento les pueden mandar a llamar para despedirlos.
“El ambiente sí está tenso. Hay muchos despidos. No podemos incurrir ni en una sola falta porque ya se agarran de eso para corrernos o imponernos sanciones muy altas en dinero”, expresó Daysi Alemán, quien trabaja desde el 2010 como operaria en las líneas de producción en una empresa de ropa de zona franca.
Al igual que Alemán, Janit Saúl Centeno manifiesta que se siente mal con la amenaza que haya una reducción de al menos 10 mil plazas de trabajo por la falta de aprobación del Nivel de Preferencia Arancelaria (TPL, por sus siglas en inglés) por parte del gobierno de los Estados Unidos.
“En mi caso, sería fatal porque tengo una niña que depende económicamente de mí, y tendría incluso que dejar mis estudios universitarios (en contabilidad), porque no podría pagar hasta que no encuentre otro trabajo”, expresó Centeno, quien labora en empresas de zona franca textil desde el 2003 y de momento está en el área de empaque.
Centeno afirma que sus compañeros se sienten “asustados”, pero con la esperanza que exista una solución que no afecte a ese amplio número de plazas laborales en las textileras.
CIFRA ES PRELIMINAR
Aunque aún es preliminar hablar de la cifra exacta de empleos que se perderán, porque aún se están haciendo evaluaciones, conversando con las empresas y negociando con las marcas, se estima que la reducción será de al menos unas diez mil plazas en 2015. Sin embargo, las empresas afectadas han comenzado a implementar planes alternos con los que esperan reducir la cifra, dice Dean García, director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y de Confección (Anitec).
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Las cifras del BCN también indican que hasta mayo 2014 operan bajo el régimen de zona franca 147 empresas, cinco más que al inicio de año cuando eran 142.
En cuanto al volumen exportado, zona franca aportó al país a junio 201.61 millones de dólares para un acumulado del primer semestre de 1,138 millones de dólares.
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Esos planes alternos contemplan conseguir nuevos contratos que no dependan de los TPL, establecer convenios con las marcas para que mantengan los contratos, independientemente de que ese beneficio se venza, atraer nuevas inversiones y reactivar la planta de tejidos.
“Entonces la conjugación de todos estos elementos es lo que nos está previendo que dependamos menos de los TPL, para que el impacto por su eliminación sea menor”, indicó García.
El sistema de Nivel de Preferencia Arancelaria se dio a Nicaragua hace 10 años en el marco del Tratado de Libre Comercio con EE. UU. (DR-Cafta, por sus siglas en inglés) y permite al país vender a ese mercado piezas textiles utilizando materias primas de terceros países.
Otra alternativa, que según García las empresas están implementando, es determinar junto con el Gobierno qué tipo de medidas de facilitación se pueden implementar para reducir los costos. “Ya que al reducir los costos, aún pagando los aranceles, la dependencia de los TPL también se reducirá”, afirma García.
Roberto García, secretario general de la federación sindical de trabajadores de las maquilas, afirma que están claros que las afectaciones serán considerables. Tomando en cuenta el número de personas que dependen económicamente de este gremio laboral.
LAS MÁS VULNERABLES
El sindicalista cree que las empresas más afectadas serían las de capital coreano, que en su mayoría son las que trabajan prendas de vestir y que se valían de los TPL, como un escudo fiscal. Sin embargo, admite que otra parte de los trabajadores de zona franca no manejan la inmensidad del tema, por falta de información en las mismas empresas.
García estima que la mayoría de personas que trabajan en las maquilas de ropa son mujeres, las que en un alto porcentaje son madres solteras y que han acudido a este sector (textileras) para suplir los gastos de sus familias.
El sindicalista menciona a su vez que existe un mayor número de personas del campo que se están viniendo al Pacífico de Nicaragua, y así subsistir como operario en las empresas de zona franca.
Los trabajadores afirman que al menos estos últimos meses no habrá tantos despidos, porque gozan de temporada alta en cuanto a demanda de pedidos, pero el inconveniente para los consultados será a partir de enero, cuando la extensión del TPL ya no cubra a las textileras presentes en Nicaragua.
“Yo no quiero tener tanto temor sobre eso, Dios quiera tomen una medida que brinde algo mejor a los trabajadores y que no nos receten la calle”, compartió Ruth Flores Salgado, quien lleva más de tres años trabajando en las textileras.
NO PERDER LA ESPERANZA
Luis Barbosa, presidente de la Confederación Sindical de Trabajadores José Benito Escobar, agrega que es importante resaltar los esfuerzos por mantener la estabilidad en el empleo y cómo el Gobierno y la empresa privada han unido esfuerzos para buscar soluciones alternas.
Barbosa concentra su optimismo en que la negativa de los TPL no ha sido precisamente confirmada, por lo tanto, no pierde la esperanza que algo pueda suceder en beneficio de los miles de nicaragüenses que dependen de este sector.
En tanto, Dean García recordó que hay dos proyectos de ley en el Congreso estadounidense pidiendo la extensión: uno del 100% a todos los productos y un segundo solo para la mitad de las prendas fabricadas localmente.
Pese a los esfuerzos que se hagan para aminorar el impacto del cese de los beneficios que otorgan los TPL, el director ejecutivo de Anitec admite que la disminución de 10 mil empleos en el sector causará un impacto en la economía por la reducción que provocará en el consumo. “Por eso es que nosotros lo estamos tomando con la seriedad del caso para tratar de reducir la afectación”.
No obstante, reconoce que aunque se hacen esfuerzos para mermar la cantidad de empleos que se perderán, “tenemos que manejar una cifra porque no podemos ir a decirle a la masa trabajadora que no habrán despidos, porque lamentablemente sí habrá, pero que sepan también que sí estamos trabajando para que sea la menor cantidad posible y estamos implementando planes para que en el mediano plazo se recuperen las plazas que se van a perder”.
García cree que esos empleos se podrían recuperar completamente hasta 2016, siempre que el Congreso estadounidense extienda por 10 años más los TPL a Nicaragua y en el 100% a todo el sector como lo están pidiendo.
(Con la colaboración de Lucydalia Baca Castellón)

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