Nectalí Zeledón
Sin el balón, el Real Estelí es vulnerable. Su buen rendimiento pasa por el contacto que tengan sus volantes con el esférico. El equipo necesita posesiones largas para hacer su juego, de lo contrario se descompone fácilmente, más si es en competencia internacional.
Peralta disputó los últimos cinco minutos del encuentro. Además debutó el volante colombiano Camilo Ramírez.
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“Nosotros pasamos por momentos difíciles cuando no tenemos la pelota”, señalaba en la conferencia de prensa Otoniel Olivas, técnico del club, tras ser goleado 3-0 por el Saprissa de Costa Rica el martes, en la tercera jornada del grupo dos de la Liga de Campeones de la Concacaf.
Los norteños pasaron mal los primeros minutos porque el Saprissa les robó la media cancha e impuso el ritmo del juego. Eso partió al equipo en dos, perdiendo la salida del balón desde atrás y descuidando las espaldas de los defensores.
Con el descanso de medio tiempo el equipo corrigió, se juntaron más las líneas y gobernó más el esférico. Faltaron posesiones más largas para profundizar el juego. Sin embargo, crearon ocasiones de gol en cada tiempo que no fueron aprovechadas, a diferencia del rival que hasta capitalizó algunas desajustes atrás.
“Fue un inicio bastante difícil por el escenario y el rival. Conforme pasaron los minutos nos fuimos asentando y mejoramos muchísimos. Lamentamos los errores que fueron los que hicieron la diferencia”, indicó Olivas.
El 3-0 es la primera goleada que recibe Estelí desde el 2004. Desde entonces había jugado 17 partidos en competencias internacionales con 13 derrotas, registro que podría aumentar ante el Sporting de Kansas City de la MLS, el 23 de septiembre, en el último desafío de la temporada. “Salimos a competir cada uno de los partidos. Jamás vamos a agachar la cabeza”, advirtió Olivas.
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