Leonor Álvarez
La suspensión de la pena canónica al padre Miguel D’Escoto Brockmann llamó la atención en el exterior y ha sido motivo de análisis por el hecho de que el actual papa Francisco revocó una sanción impuesta hace casi treinta años por el papa Juan Pablo II.
El sacerdote Ernesto Cardenal manifestó ayer a LA PRENSA que no le hace falta administrar los sacramentos, porque su vida sacerdotal es “contemplativa” y si el padre Miguel D’Escoto lo pidió “eso es cosa de él”.
“Mi vocación no es esa: de administración de los sacramentos, mi sacerdocio es de otro tipo, por eso es que yo no necesito gestionar el levantamiento de la sanción”, dijo Cardenal vía telefónica.
El religioso, que pertenece a la Congregación misionera Maryknoll, había sido suspendido por Juan Pablo II en 1984 tras su ingreso en el Gobierno sandinista de Nicaragua como ministro de Relaciones Exteriores.
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El padre Cardenal dijo que su relación con Dios es un “sacerdocio contemplativo”: una vida de oración, aislada, como cuando estuvo en un monasterio.
El cardenal Leopoldo José Brenes dijo el martes 5 de agosto que las penas en el Derecho Canónico son para reflexionar y cuando se supera la falla, la pena bien puede ser suspendida, porque no son permanentes. “Todas las penas en el derecho canónico no son para mortificar a la gente, sino que son penas medicinales para cambiar de acuerdo a las observaciones”, explicó el cardenal.
Elio Masferrer, profesor mexicano de la Escuela de Antropología e Historia de México y presidente de la Sociedad para el Estudio de las Religiones, fue entrevistado en el programa Encuentro, de la cadena de noticias CNN, para explicar el trasfondo de la decisión de Juan Pablo II hace 29 años, cuando Nicaragua se encontraba en un contexto de guerra civil.
Masferrer recordó que esta pena no solo fue impuesta al padre Miguel D’Escoto, sino a los hermanos Ernesto y Fernando Cardenal.
El profesor mexicano dijo que la participación de D’Escoto y los hermanos Cardenal en el gobierno sandinista “molestaba a Juan Pablo II, porque él (Juan Pablo) consideraba que la teología de la liberación latinoamericana era algo así como una cabeza de playa del régimen soviético, entonces él no quería que hubiera ministros católicos en el gabinete sandinista, evidentemente no podía impedirlo, pero lo que sí podía hacer es sancionar a estos sacerdotes” que fue lo que hizo.
El periodista y presentador de CNN, Camilo Egaña, concluyó la entrevista a Masferrer valorando que “también los curas caen en desgracia política, aunque la Iglesia (católica) diga que es apolítica”.
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