Melissa Aguilera
El programa incluye un tratamiento multidisciplinario que comprende nutrición, atención odontopediátrica, ortodoncia, cirugía plástica y reconstructiva, cirugía maxilofacial, tratamiento sicológico, charlas educativas de salud bucal, rehabilitación y terapia de lenguaje
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Doña Isayra Ballesteros tiene seis años de viajar desde Boaco hasta Managua para que atiendan a su niña Jeniffer Álvarez, quien nació con paladar hendido. Durante este tiempo la pequeña ha sido intervenida tres veces para mejorar su condición.
“A ella le hacía falta parte de la nariz, la encía, luego de operarla se le abrió parte del cielo de la boca y la intervinieron nuevamente. Ahora los doctores deben de evaluarle para saber qué parte exactamente es la que van a operar”, comentó Ballesteros.
CADA CASO ES VISTO DE FORMA ESPECIAL
Y es que así como Álvarez, otros 29 niños serían evaluados para iniciar ayer la primera jornada quirúrgica maxilofacial que desarrolla la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen) junto al cirujano Steven Roser, de la universidad de Emory de Estados Unidos.
“Estas operaciones varían entre simples y complicadas. Un paciente antes de los 18 años pasa entre diez y 14 operaciones, pero depende también del estado”, dijo Roser.
Según el director médico de Aproquen, Mario Pérez, la jornada quirúrgica maxilofacial está centrada en mejorar las secuelas que se presentaron luego de la operación que se le practicó al paciente.
“Hemos traído al grupo de cirujanos maxilofaciales (…) para evaluar pacientes que tienen secuelas en el cielo de la boca, que son grandes huecos (…). Esto afecta su calidad de vida porque si tiene un hueco que comunica la cavidad nasal con la oral, fluyen líquidos y alimentos cuando come”, dijo Pérez.
El director médico de Aproquen señaló que si un padre de familia tuviera que costear la operación, solo el cirujano podría cobrarle entre 2,000 y 5,000 dólares.
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