Tras haber pasado años tratando infructuosamente de eliminar su acento latino y el que dice fue “el mayor problema” de su carrera ya no lo es.
“Mi acento en inglés me abre dos puertas, me cierra una, me abre tres, me cierra dos. Ha sido una batalla continua porque la gente ama mi acento hasta que se torna ruido. Es interesante”, dijo la puertorriqueña.
Durante años tomó clases de dicción para eliminar su acento, pero finalmente aceptó que es parte de su personalidad. “Aunque la gente está acostumbrada a verme trabajando en inglés, la realidad es que soy cien por ciento latina y me gusta”, dijo.
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