Era el mismo como verdugo o como salvador. En la colina no se sentía viejo, hacía que los veteranos se sintieran jóvenes. Con 53 años, Asdrudes Flores no se dio cuenta cómo llegó a jugar en el “quinto piso”. Hace tres años que decidió retirarse y no fue por cansancio, según recuerda, sino por problemas de incumplimiento de pago. “Me molesté y dije que me iba de esto porque me quedaron mal”.
- 169
[/doap_box]
Con sus hijos preparados profesionalmente, vive en una finca entre León y San Isidro, y aunque todavía le han ofrecido jugar en Mayor A, su orgullo de ser el lanzador nicaragüense con más triunfos en campeonatos nacionales le hace decir que no. “Después de todo lo que hice ya no puedo jugar Mayor A, me han dicho que me van a pagar”, indicó el ahora Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense.
Luego de su retiro en el 2011 con el Río San Juan, supo que su ambición no tenía límites, debido a que recuerda que quería llegar a las 170 victorias y agrandar aún más su historia.
Ahora Julio César Raudez se encuentra en acoso de Flores con 159 triunfos. Diez es la diferencia del empate, pero Asdrudes siempre encuentra un detalle para salirse de la intriga. “Él me podrá alcanzar y dejar el otro año, sin embargo, él será el pícher derecho más ganador y yo seré el zurdo. Es un gran mérito lo que Julio Raudez va a conseguir y que Dios lo siga bendiciendo”.
Los ingredientes para crear un lanzador que dure 28 años en el beisbol nacional, conseguir un juego perfecto (contra Estelí en 1991) y un sin hit ni carrera (ante Carazo en 1995) parecieran sencillos de juntar. “Solo hay que cuidarse y entrenar en todo momento”, expresa Asdrudes viendo el recorrido y adentrándose en la rutina diaria, que según cuenta, hasta cuando veía televisión mantenía unas pesas para ejercitarse y por las tardes llevaba un ritmo de corrida de ocho a diez kilómetros diariamente.
Fue un automático y capaz. De Asdrudes todavía quedan en el corazón los vestigios de un señor duradero y victorioso, que mantiene grabado en la corteza de su vida su éxito deportivo.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 B