“En veinte años, Salvador Castillo abre un abanico variado de temas urbanos, rascacielos de grandes ciudades, urbes de hierro, donde reaparece el geómetra arquitecto, de tendencias y magisterios”, dice el poeta Julio Valle-Castillo al valorar parte de la muestra pictórica del pintor que expone su retrospectiva Salvador Castillo-20 años de vida artística.
Y “estamos ante la precocidad y dominio de la figura, del color”, agrega Valle, ubicándolo, entre los de su generación, como uno de los pintores más sobresaliente, y que ha venido evolucionando en su “codificación y personalización como un gran artista” que ha saltado del impresionismo a las nuevas figuraciones.
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Al respecto el pintor Castillo dice que en estos veinte años de bregar en la pintura, su paleta ha caminado por el barroco, impresionismo y figuración abstracta; así por una escala tonal que proyecta serenidad y equilibro; arte que contrasta con los tonos chillantes y explosivos que acostumbran otros pintores para llamar la atención.
Asimismo reconoció que el maestro del paisaje impresionista Fernando Saravia contribuyó a su formación inicial, que fue complementada con sus estudios de arquitectura.
“Comencé pintando el paisaje por orientaciones de Saravia; pero dado mis estudios de arquitecto, me planteé abordar en mi pintura el paisaje urbano, sus estilos arquitectónicos coloniales y modernos; así temas de personajes populares, desnudos femeninos, ciudades coloniales, coches, paisajes de mares, y bodegones”, explicó el artista.
SU CARRERA
En los años ochenta, Salvador ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes Rodrigo Peñalba, sobresaliendo por su incursión en el paisaje nicaragüense desde las diferentes perspectivas de la espátula y empaste cargado en tonos medios, rojos, amarillos y azules.
Se hace merecedor de varios premios y reconocimientos, y realiza numerosas exposiciones colectivas y personales en Nicaragua, Guatemala, Alemania, Estados Unidos, China, y otros países.
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