Leonor Álvarez y Emiliano Chamorro
El Vaticano le devolvió la administración de los sacramentos al padre Miguel D’Escoto Brockmann, el hombre que hace siete años dijo que si en Nicaragua existiera la pena de muerte y el delito de traición a la patria, los del Diario LA PRENSA estarían “en el otro mundo”.
El sacerdote aseguró en ese entonces que sus declaraciones habían sido “tergiversadas” por LA PRENSA y acusó a este medio escrito de traicionar a la patria por aliarse con Estados Unidos.
Este sacerdote también fue quien le negó ayuda a Zoilamérica Ortega Murillo, cuando llegó a él buscando apoyo, según reveló en 1998 Zoilamérica en su denuncia de abuso sexual de su padrastro Daniel Ortega.
D’Escoto había sido suspendido de sus labores pastorales por el papa Juan Pablo II en 1985, debido a su participación en el gobierno sandinista y por aceptar ser ministro de Exteriores de Nicaragua, aún siendo sacerdote.
En el testimonio que Ortega Murillo publicó el 22 de mayo de 1998, en el que denunció que Ortega la violaba desde los 11 años, también contó que le pidió ayuda al padre D’Escoto, quien en ese entonces era ministro de Relaciones Exteriores, pero este se la negó.
“Me sugirió soportara la cruz de mi vida, que la debía cargar con resignación. Según esta persona, me correspondía a mí velar por la imagen y estabilidad del estadista”, relató Ortega Murillo, quien vive en el exilio en Costa Rica, debido al acoso y la persecución del gobierno de la pareja presidencial.
Este 4 de agosto, la primera dama Rosario Murillo, madre de Zoilamérica, saludó al padre D’Escoto en su comunicación del mediodía, como parte de su labor de coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, y dijo que se encuentra “feliz” con la noticia.
“Está muy contento (…). El canciller ha promovido la paz, la justicia y el derecho”, dijo Murillo a la vez que agradeció al papa Francisco que le haya levantado la suspensión.
D’Escoto escribió una carta al papa Francisco para expresarle su deseo de volver a celebrar una misa “antes de morir” y también reveló que quiere oficiar la misa a la par del cardenal Miguel Obando y Bravo.
El decreto de suspensión es una pena canónica que antes era llamada “suspensión a divinis”, la cual supone la exclusión del sacerdote de todo trabajo pastoral con los fieles, se le prohíbe la celebración de la Eucaristía y de la confesión a los fieles.
“ABUSO DE AUTORIDAD”
D’Escoto dijo este lunes 4 de agosto a un medio de comunicación oficialista que nunca tuvo rencor ante la sanción que el Vaticano le aplicó en 1985; sin embargo manifestó que fue “un abuso de autoridad”.
“En realidad fue un abuso de autoridad ( ) y Dios me dio la gracia para cargar esto sin ningún rencor, sin ningún remordimiento y con mucho amor a mi Iglesia”, dijo el sacerdote.
D’Escoto nació el 5 de febrero de 1933 en Los Ángeles, Estados Unidos, fue ordenado en Nueva York, en 1961 y se convirtió en uno de los exponentes de la Teología de la Liberación.
Su colaboración con el Frente Sandinista (FSLN) comenzó en 1975 a través del Comité de Solidaridad en los Estados Unidos.
Al triunfar la Revolución Sandinista, D’Escoto fue llamado por la Junta de Reconstrucción Nacional para ser ministro de Exteriores.
Tras el regreso al poder de Ortega, en enero de 2007, fue nombrado asesor para asuntos limítrofes y de relaciones internacionales.
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