Justo Pastor Ramos

El turismo rural comunitario

En Nicaragua como en otros países de América Latina, se abre paso el turismo rural comunitario en un amplio sector campesino como factor esencial para la diversificación de las actividades productivas, poniendo en marcha servicios que generan nuevas oportunidades de empleo permanente y alternativas en múltiples ocupaciones.

El turismo rural en nuestro país, al desarrollarse en el campo del sistema rural comunitario constituye de manera positiva una oportunidad también para un importante sector de la sociedad que se dedica a explorar en esta actividad y que no puede competir con el turismo convencional, lo que significa un aporte valioso contra la pobreza y el desempleo mejorando así las condiciones de vida tanto en el campo como en la ciudad.

La Red Nicaragüense de Turismo Rural Comunitario, Renitural, es una organización de base asociativa creada para potenciar el turismo rural comunitario en el país desde hace ya diez años con participación de cooperativas campesinas, cooperativas familiares y comunidades indígenas organizadas en el Pacífico, Centro y Norte de Nicaragua así como en las regiones del Caribe también. Según sus propios registros, en el pasado dicen haber recibido en sus diferentes emprendimientos un total de 130,000 visitantes entre turistas nacionales y extranjeros, los que en su mayoría hicieron uso de alojamientos en albergues, alimentación, guías comunitarios y otros servicios afines. Lo cual de ser correcto significaría que el turismo rural comunitario es un medio eficaz que viene a contribuir a mitigar la pobreza y alcanzar los objetivos sociales como la igualdad de género, el ejercicio del trabajo decente, lo que es destacable por cuanto lo anterior está dirigido al sector campesino con una variabilidad de experiencias y conocimientos que se conjugan en una sinergia con otras políticas de desarrollo económico social.

En México, Guatemala, Bolivia, Chile, Perú y, en fin, en casi todos los países de América Latina, existen redes de turismo rural comunitario de ámbito nacional o regional muy consolidadas mediante el apoyo de las políticas de gobierno, razón por la cual en gran parte proporcionan buenos servicios y facilidades en la promoción y comercialización de la oferta entre sus organizaciones.

En nuestro país el sector campesino o pueblos de raíces ancestrales poseen un ámbito notable con un potencial excelente muy propicio para el desarrollo del turismo rural que no está siendo aprovechado plenamente. De igual manera posee una amplia base de capital social y patrimonial que no está valorado adecuadamente, tanto o igual como la actividad artística y cultural, lo que indica una proporcionalidad de oferta que al incentivarlas ofrecen el ámbito excelente que debe de ser beneficiados por el turismo rural. Ante tal situación creo oportuno señalar que tanto el Gobierno central como los gobiernos locales deben fomentar al turismo rural comunitario la concesión de incentivos públicos que permitan potenciar su desarrollo económico y social:

Alentar alianzas institucionales y la ejecución de programas de interés común, entre los mismos gobiernos, las instituciones públicas y privadas así como ONG.

Promocionar o poner en práctica políticas necesarias para el desarrollo del turismo rural comunitario, para que logre alcanzar los niveles de desarrollo que existen en la mayoría de los países de Latinoamérica y llevar a la práctica el Plan Nacional de Desarrollo Humano.

Qué cosa puede ser más bella que aspirar el aire fresco y puro de montañas y colinas bañadas siempre de neblina como de sol, escuchar el gemido de la alondra y el canto de la cigarra y el zorzal. Qué más bello que visitar un pueblo típico que a través de los siglos ha conservado el carácter de su identidad, sus casas conformadas en un conjunto arquitectónico lleno de sentido y de armonía que responde a las necesidades profundas de quienes las habitan interrelacionados con la naturaleza. Qué más agradable que caminar por esas calles tendidas sobre el tiempo, al lado de pintorescas casitas acomodadas en fila india, como recordándonos aquellas noches interminables arrulladas por la luz de la luna, cuando los antepasados desmadejando los hilos incoloros de su memoria contaron su historia de amores irrealizados, que en sus corazones dejaron un mundo de nostalgia y sueños eternizados. El autor es historiador.

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