Pedro J. Chamorro B.
Si los españoles usaban espejos para conquistar la admiración de los indios que contemplaban embelesados su propia imagen, la China Popular nos ha mandado a Wang Jing y sus técnicos de HKND con una serie de espejos donde se reflejan unos megabuques cruzando un Canal, y para que creamos en sus bondades nos presentan filminas de algunos proyectos ambiciosos, que ciertamente han logrado concluir.
A la pregunta más importante que se les hace, ¿de dónde saldrán los 50,000 millones de dólares que costará el Gran Canal?, han contestado que es algo confidencial, porque los inversionistas no quieren dar la cara. Tengo la impresión de que no se trata de capital privado, sino del mismo Gobierno de la República Popular de China, que valora en este proyecto, no tanto su rentabilidad, sino factores geopolíticos y la entrega de la soberanía que le fuera otorgada mediante la Ley 840.
Asistí invitado el lunes pasado a una presentación en el Hotel Camino Real conducida por el señor Telémaco Talavera, quien ahora parece que ha tomado el lugar del boliviano Ronald McLean como vocero oficial del Gran Canal Interoceánico. Comparto aquí mis impresiones y mis tres preguntas con sus respectivas respuestas.
La primera novedad que escuché es que los cuatro proyectos turísticos que fueron anunciados, conformarán inicialmente los “campamentos” para los trabajadores en las cuatro zonas del Canal: Pacífico (playas de San Lorenzo), lago (Isla de Ometepe), Río San Juan y Región Caribe Sur (Punta Gorda), más adelante, cuando ya esté en funcionamiento el Canal, se transformarán en proyectos turísticos.
Entonces cabe la primera pregunta que formulé: las tierras para los cuatro “campamentos” que se transformarán posteriormente en proyectos turísticos serán adquiridas o confiscadas a valor catastral, o serán negociadas con sus respectivos dueños a un precio de mercado justo. A lo que el señor Talavera respondió que no habrán confiscaciones, sino que serán adquiridas conforme la legislación vigente y negociadas en una forma casuística.
En las exposiciones con espejitos chinos (filminas) se habló de los megapuertos en cada extremo del Canal, las zonas de libre comercio, el megaaeropuerto en Rivas y los cuatros megaproyectos turísticos (inicialmente campamentos), pero no se tocó el punto de los puentes que mantendrían unido al país. Pregunté entonces si estaban contemplados los puentes y qué altura tendrían estos para permitir el cruce de megabuques de 400,000 toneladas.
El ingeniero Pang Kwok Wai respondió que sí, que vendrían con las carreteras, pero que era tan corto el tiempo que no lo mencionaron en la exposición, aunque forman parte integral del proyecto. Que serían diseñados de acuerdo con la morfología del terreno, ya fuera aéreo, o un túnel debajo del Canal, pero no dio detalles ni pareció que lo de los puentes, algo tan elemental mantener unido al país, fuese algo que le dieran mucha importancia.
Por primera vez se habló del dragado en el lago de Nicaragua. Yo pregunté que si han recorrido los 105 kilómetros de la “ruta 4” sobre el lago y si han medido el colosal impacto ambiental en la calidad de sus aguas, que tendría su dragado y explosiones en el lecho lacustre para extraer la roca sólida que según ellos mismos, yace debajo de la arena y sedimentos.
La respuesta fue que se extraerá la arena con dragas montándola sobre barcazas para irla a botar dos kilómetros a cada lado del Canal y luego se quebrará la roca con “explosiones controladas” extrayéndola, para depositarla sobre los dos camellones de arena submarinos para fijarla y que las corrientes lacustres no la muevan. También se habló de la posibilidad de hacer una isla artificial.
Lo único que me queda claro del Canal reflejado en los “espejitos chinos” es que hay algunos que únicamente ven las bondades y otros únicamente los efectos colaterales negativos. El tiempo dirá quién tenía la razón. El autor es diputado del PLI y Presidente de la Comisión de Turismo.