Josué Bravo/Costa Rica
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Otro argumento de que más nicaragüenses viajan documentados a Costa Rica, y eso impacta en las cifras, es que la presión internacional en este país provoca manejo de flujos de personas, su criminalización y aplicación de prácticas de sellamiento de las fronteras.
“Hace que las personas se vean obligadas a tratar de cruzar la frontera de maneja más documentada posible”, indicó Fonseca, quien dice que los datos del flujo de migrantes muchas veces pueden ser de muchas personas, sobre todo residentes que no pagan visas, quienes viajan varias veces al años entre los dos países por las facilidades y cada entrada y salida a cada país queda registrada.
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El flujo de nicaragüenses a Costa Rica se cuadruplicó en la última década, teniendo picos elevados a partir del 2004 y 2008, cuando las cifras aumentaron tanto que duplicaron a la de años anteriores; aunque a partir de 2008 la migración se estabilizó, según registros de Migración y Extranjería de este país.
A pesar de los datos oficiales y la afirmación de la embajada costarricense en Managua de que aumentó en un veinte por ciento en los últimos años, organismos que defienden derechos de los inmigrantes en este país ven con cautela los datos.
Valoran que el incremento en las cifras se debe más bien a que más nicaragüenses viajan documentados y por lo tanto quedan en registros migratorios, contrario a los que viajan de modo irregular, quienes no pueden contabilizarse.
Según los datos, el año pasado 480,123 nicaragüenses ingresaron a Costa Rica y retornaron a Nicaragua 482,416, la mayoría por la frontera de Peñas Blancas. Esa cifra es casi quintuplicada a la registrada en el año 2000, cuando 137,000 ingresaron a suelo tico y 110,000 regresaron a su terruño pinolero.
La cifra ha sido ascendente, sobre todo a partir de 2004, cuando el movimiento migratorio fue acelerado. En el año 2008 la cifra superó la barrera de los ochocientos mil movimientos migratorios, es decir que 468,175 nicaragüenses viajaron a Costa Rica y 408,960 retornaron a Nicaragua.
Las cifras coinciden con lo afirmado por el embajador de Costa Rica en Managua, Javier Sancho, quien hace mes y medio indicó que “podemos decir que ha subido un veinte por ciento la emigración, haciendo una diferenciación entre lo que fue años atrás”, mientras informaba que a esa fecha y desde el 11 de diciembre del año pasado, cuando se reabrió el consulado tico en Managua, se han entregado casi 150,000 visas a nicaragüenses, según la agencia Efe.
“La gran mayoría va a trabajar a Costa Rica. Es una migración laboral”, explicó. La directora del Servicio Jesuita para migrantes, Karina Fonseca, es una de las que analiza con cautela la idea de que más nicaragüenses están llegando a Costa Rica.
“Definitivamente hay que tener mucho cuidado con este tipo de registros, porque de ‘buenas a primeras’ podrían generar una sensación equivocada de incremento desmedido de los inmigrantes en Costa Rica”, indicó.
CAMBIOS POSITIVOS
Fonseca considera que desde el año 2000 Nicaragua inició con mayor fuerza un proceso paulatino de documentación de sus ciudadanos, en áreas como registros de nacimientos, cedulación y pasaporte.
Esos son —para ella— cambios positivos que alientan la migración documentada hacia Costa Rica, usando los puestos fronterizos habilitados por la ley. “¿Qué quiero decir con eso? Que de repente la movilización de personas no es que se haya disparado, sino más bien que lo hacen con sus documentos en regla, intentando respetar el paso por puestos fronterizos, para no correr riesgos de rechazo u otras arbitrariedades en su ingreso o estancia en el país”, explicó.
En ello coincide Quxabel Cárdenas, coordinadora del organismo Enlaces Nicaragüenses, quien dice que desde el análisis de las organizaciones de inmigrantes se cree que aumentó el flujo de personas documentadas y bajó la cifra de quienes viajan de modo irregular, como efecto de campañas informativas y esfuerzos gubernamentales en la documentación.
Pero también reconoce que en los últimos años se ha dado una inmigración de jóvenes nicaragüenses de ambos sexos y a partir del año 2013 se dio “una importante migración de personas de la zona norte de Nicaragua, afectada por el impacto del desempleo causado por la roya”.
Fonseca sostiene que el censo costarricense del año 2011 y otras investigaciones demuestran que la inmigración nicaragüense a Costa Rica se ha estabilizado y más bien tiende a la baja.
“La movilización ‘de ir y venir’ puede que se haya incrementado en los registros de entradas y salidas, en tanto los vínculos familiares, de comercio y de personas con cédula de residencia o nacionalizados se sienten más seguros y seguras de viajar de un lado y otro a visitar familiares”, indicó.
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