Elízabeth Romero
Los detenidos de las celdas policiales de Chinandega efectuaron el domingo un intento de amotinamiento, para llamar la atención de las autoridades del lugar para que auxiliaran a un preso.
La Dirección de Asuntos Internos de la Policía debe iniciar una investigación sobre lo ocurrido el domingo en Chinandega, aconsejó Cuevas.
En el primer trimestre del año la CPDH realizó una serie de visitas a delegaciones policiales del país, y aunque no visitó la de Chinandega, conoció que hay hacinamiento.
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La tarde del domingo los presos quemaron sábanas y efectuaron todo tipo de ruido, cuando observaron que uno de sus compañeros de celda se desangraba, después de haberse cortado los pulsos.
La respuesta de la Policía fue lanzar a los presos bombas lacrimógenas y supuestamente hasta accionar los fusiles AK, dijo Pablo Cuevas, abogado de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) que conoció el hecho.
María Peña, madre de uno de los detenidos, confirmó esta situación y mencionó que los gases lacrimógenos afectaron a los detenidos.
Peña dijo desconocer qué llevó al preso a provocarse las heridas con intentos suicidas, pero criticó que la Policía haya reaccionado de tal manera.
“Los presos querían que sacaran al muchacho y lo llevaran al médico …los presos para hacerse oír, golpeaban las celdas, hacían bulla, pero tampoco les hacían caso”, sostuvo Peña, quien aseguró que recurrió al juez a quien increpó que le corres
ponde la vigilancia de los presos.
El abogado de la CPDH consideró que es comprensible la forma en que reaccionaron los demás detenidos y consideró que hubo uso excesivo de la fuerza .
“Estos reos están bajo resguardo de la Policía, cualquier cosa debe estar pendiente la fuerza policial y si hay un ciudadano que se corta los pulsos deben auxiliarlo”, señaló Cuevas.
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