Adolfo Acevedo vogl
Existen algunos grandes márgenes que, en una fase inicial, podrían permitir el crecimiento simultáneo de la productividad y el empleo durante algún periodo. El primer margen importante es el incremento de la productividad de la agricultura.
A menudo se atribuye una importancia fundamental a la diversificación de la economía hacia actividades de mayor productividad en la industria y los servicios modernos, y se considera que el papel de la agricultura en el incremento de la productividad puede ser menospreciado.
Pero esto es un error: en el caso de Corea del Sur el incremento de la productividad de la agricultura contribuyó a explicar el cuarenta por ciento del incremento total de la productividad en el periodo del “milagro de crecimiento” de ese país.
En Nicaragua, debido a que la cantidad de superficie agropecuaria por ocupado comenzó a reducirse, el margen más importante para el incremento de la productividad en este sector estaría dado por la mejora significativa del rendimiento productivo por unidad de superficie y del aumento de la intensidad del uso de la tierra. De hecho, existe un amplio margen para incrementar los rendimientos, porque las grandes brechas en el rendimiento con respecto al máximo obtenible crean la oportunidad de un fuerte crecimiento de los mismos.
Existe una brecha relativamente amplia para mejorar la utilización de fertilizantes por manzana. El consumo de fertilizantes de alrededor de 30 kg por hectárea se acerca más al promedio del África subsahariana que al promedio centroamericano, que es superior a 100 kg. Por otra parte, de acuerdo con Cenagro IV solo alrededor del 16 por ciento de las unidades agropecuarias hicieron uso de semillas mejoradas o certificadas. También existe un amplio margen para extender el uso del riego. Nicaragua tiene una abundante disponibilidad relativa de agua, pero el área bajo riego es del 3.7 por ciento del área bajo cultivo, también similar al del África subsahariana de cuatro por ciento, y muy inferior al promedio de Asia del Sur de 39 por ciento o de Asia del Este de 29 por ciento.
Revestirá una especial prioridad la intensificación y modernización de la ganadería, la actividad que debido a su carácter atrasado y extensivo ocupa la mayor superficie agropecuaria y todavía se expande a un costo inmensurable en términos de destrucción ambiental y deterioro de los principales recursos naturales del país. Por supuesto, esto no solo implicaría incrementar del rendimiento de los actuales rubros productivos, sino la diversificación hacia productos de mayor valor agregado y dinamismo de la demanda, y relativamente más intensivos en el uso de fuerza de trabajo.
Nicaragua posee el potencial de producir una gran variedad de frutas, vegetales, raíces, tubérculos, especies, plantas medicinales, animales y productos forestales y productos de gran dinamismo, pero que no forman parte de la cartera de productos que exporta el país.
Pero aprovechar estos márgenes requeriría de la adecuada provisión de bienes públicos y semipúblicos indispensables que, bajo condiciones normales, serían subprovistas o no lo serían del todo: instituciones de investigación y extensión de amplia cobertura, infraestructura de riego y drenaje, infraestructura vial para mejorar el acceso a mercados y modernización de las vías de comercialización, y provisión de crédito.
Existen además potenciales desaprovechados en materia de explotación de los recursos naturales del país. El bosque ha sido arrasado por la extracción de maderas preciosas y el avance de la frontera agrícola, mientras jamás se hizo el esfuerzo por desarrollar una industria forestal de creciente valor agregado.
Como muestra la experiencia de los países Nórdicos, los sectores primarios podrían eventualmente transformarse en canales de desarrollo tecnológico y de utilizar la producción primaria como palanca para la diversificación productiva a través de sus encadenamientos hacia delante y hacia atrás.
(*) Economista
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