Bodegueros, despachadores, guardas de seguridad, cocineras y secretarias del CIPS -MINSA llegaron ayer a la Catedral de Managua para solicitar la mediación de un obispo. LA PRENSA/ Douglas LÓPEZ
Amalia del Cid
Según los denunciantes, entre otros medicamentos hacen falta 1,200 ampollas de insulina rápida, 6 mil ceftriaxonas, 6 mil ampollas de norestisterona, 12 mil ranitidinas en ampolla y 16 mil en tableta. Además, 50 mil amoxicilinas en cajas de 10 mil. Estas últimas tienen un costo de 27,100 córdobas en el CIPS y son mucho más caras en las farmacias, afirma Róger Gómez, recibidor y entregador de medicina.
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Denunciaron una misteriosa fuga de miles de medicamentos ocurrida en el Centro de Insumos para la Salud (CIPS- MINSA). Un día después, el jueves pasado, los despidieron. Se espera que esta mañana los 17 trabajadores afectados protesten en las instalaciones centrales, junto con decenas de compañeros de labores que temen correr la misma suerte. La consigna es “entramos todos o no entra ninguno”, señaló ayer José Orozco, secretario general del sindicato Juan José Flores.
Según Orozco, a la protesta se sumarían guardas de seguridad del CIPS que la mañana de este domingo “fueron desalojados de sus puestos de trabajo por la Policía Nacional” para ser reemplazados por empleados de una empresa de vigilancia.
Entre ellos estuvo Léster Zamora López, quien afirmó que a las 5:30 de la mañana, a la bodega donde él laboraba llegaron “como treinta policías, con tubos” y les pidieron a los guardas de seguridad que entregaran sus armas y se retiraran.
TEMORES
Orozco considera que la fuga de medicinas es “un complot” para descabezar al sindicato, paulatinamente despedir a los 140 empleados del CIPS y así poder ofrecer esos puestos a personas de la Juventud Sandinista y los Gabinetes de la Familia. Según él, detrás de este “complot”, está el diputado orteguista Gustavo Porras, secretario general de la Federación de Trabajadores de la Salud (Fetsalud).
Ayer, unos cincuenta trabajadores del CIPS llegaron a la Catedral de Managua para solicitar la mediación de un obispo y así evitar que en la protesta de hoy haya “un baño de sangre”. Sin embargo, no fueron atendidos.
Muchos, como el responsable de bodega Marcos Flores, temen que ocurra un enfrentamiento con la Juventud Sandinista y los grupos de choque de los barrios de Managua. Pero aseguraron que hoy se presentarán para pedir la revocación de los despidos y una investigación que ayude a encontrar a los “verdaderos ladrones”.
Extrabajadores de la CIPS piden apoyo
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