Tras la contundente victoria 3-0 ante Brasil, en el estadio Mané Garrinche, la selección de Holanda volvió a casa de un Mundial “imbatida” por primera vez en su historia.
Y es que el seleccionador de la Oranje, Louis Van Gaal, no considera que caer en los penaltis, como le sucedió a su equipo en la semifinal ante Argentina, sea perder. “Nosotros no perdimos, nosotros solo no nos clasificamos por los penaltis”, sostuvo el técnico hace un par de días en rueda de prensa.
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Por ese motivo y toda vez que el sueño de alzarse con el trofeo ya resultaba inalcanzable, Van Gaal no dudó en fijarse un nuevo objetivo con el que motivar a sus pupilos.
EL DATO HOLANDÉS
“Nunca ha habido una selección holandesa que haya regresado a casa imbatida” de un Mundial, comentó Van Gaal. Y de esa manera, el partido por el tercer puesto, ese que el propio entrenador lleva 15 años diciendo que nunca se debería jugar, se convirtió en una cuestión de estado para los holandeses.
Esa filosofía se hizo patente desde el momento de dar a conocer el once inicial que saltaría al terreno de juego para enfrentarse a la Canarinha.
Van Gaal, a diferencia de su colega brasileño, Luiz Felipe Scolari, no hizo ninguna concesión al sentimentalismo dando minutos a jugadores poco utilizados a lo largo del torneo. Sin embargo, hizo jugar a los 23 jugadores.
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