Oscar González
Alemania, gracias a un gol de Mario Götze en el segundo tiempo de la prórroga, derrotó a Argentina en la final del Mundial y se coronó campeón en el mítico Maracaná, donde se convirtió en el primer equipo europeo que alza la Copa del Mundo en suelo sudamericano.
[/doap_box][doap_box title=»OPORTUNIDADES PERDIDAS» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Argentina también tuvo su gran oportunidad en el alargue. Un balón controlado con el pecho por Rodrigo Palacio que el delantero elevó desviado, asustado ante la salida de Neuer (m.97). Y, al final, decidió Mario Gotze. El centrocampista del Bayern que desapareció del equipo titular en la primera fase, se reivindicó con un gran gol.
[/doap_box][doap_box title=»CUATRO CETROS» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
[/doap_box]
En una final muy pobre de juego, decidió Götze, un jugador caído en desgracia que necesitaba reivindicarse y que con su tanto dejó a un desdibujado Lionel Messi sin el título que ansiaba pero que, por su juego en el partido, no mereció.
Aunque Messi ya no es el jugador omnipresente que reclamaba cada acción ofensiva de su equipo, y cada vez distancia más sus apariciones, la Albiceleste siguió confiando en que una acción suya sea la definitiva.
Pero el barcelonista no ofreció más que destellos en el primer tiempo. Una internada tras superar en velocidad a Höwedes, a los 8 minutos, una apertura a la banda que Ezequiel Lavezzi convirtió en el pase de gol anulado a Higuaín u otra carrera hacia el punto de penalti, entre tres alemanes.
Argentina, a la que no le importó aglomerar jugadores junto a su área a la espera de su estrella, tuvo la mejor ocasión, sin embargo, por un garrafal error de Toni Kroos a los 21 minutos, un pase de cabeza hacia atrás que se encontró Higuaín mientras regresaba a su campo. Un regalo que no se puede desperdiciar en una final y que el delantero del Nápoles echó fuera, solo ante Manuel Neuer (m.21).
La mayor virtud del equipo de Alejandro Sabella, en cualquier caso, fue saber desactivar el juego alemán. La Albiceleste estuvo cómoda con el dominio rival en toda la primera mitad, hasta la entrada en el campo de André Schurrle, quien centró la posición de Özil.
Schurrle exigió por primera vez a Sergio Romero en el minuto 37, Kroos disparó flojo a las manos del meta argentino, siete minutos después, y Benedickt Höwedes remató de cabeza un saque de esquina al palo, justo antes del descanso. La reanudación no fue diferente.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 D














