IRAJA, Brasil, AP
Las protestas que muchos temían que estropearían la fiesta de la Copa del Mundo nunca sucedieron.
Y aunque la selección brasileña fracasó en su intento por levantar el trofeo por sexta ocasión, el país al menos puede decir que el torneo culmina apenas con algunas manifestaciones esporádicas.
Brasil se salvó de una situación como la que ocurrió el año pasado durante la Copa Confederaciones, cuando hubo violentas protestas en varias ciudades y más de un millón de personas salieron a las calles en una sola noche para exigir al Gobierno mejoras en la educación y otros servicios.
Pero la ausencia de protestas durante el Mundial no significa que la población ya no está molesta por la situación social.
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