Lucía Vargas C/ Granada
Una comisión de comunitarios de las isletas de Granada, mostró su preocupación esta semana, con la construcción de un muro de contención que ejecuta la administración del puerto Marina Cocibolca, en la única entrada que tienen para poder acceder a la ciudad colonial.
Esta “arrimada” como le llaman los comunitarios, les permite atracar sus botes de remos y lanchitas de motor, mientras hacen sus diligencias en la ciudad.
El espacio forma parte del puerto Asese, pero en ese sitio funciona el puerto privado Marina Cocibolca, cuya administración siempre les ha permitido la pasada.
Ediltrudis Salvatierra, explicó que hace dos semanas comenzaron los trabajos del muro y esto ha inquietado a los habitantes de las comarcas Chocote, Playita, Costa Sur y Zapatera.
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“Tenemos preocupación por el futuro de la pasada que hemos usado durante toda la vida”, dijo la señora.
Los comunitarios de las isletas salen desde las 5 de la mañana hacia Granada con cargas de pescado y frutas para venderlos en el mercado, pero además sale mucha población estudiantil a los colegios de secundaria y pacientes enfermos a consulta medica.
RESISTENCIA
Aquí hay cinco taxis que también laboran exclusivamente para transportar a estos usuarios y sus cargas.
Según José Terencio Rocha, al levantar este muro no pueden dejar las lanchas atadas a este, porque el oleaje es muy fuerte y lo más seguro es que cuando regresen de su mandados, solo van a encontrar los restos de los pequeños y frágiles botes de madera.
“Tampoco podemos devolver los botes a nuestras casas mientras andamos haciendo mandados aquí en Granada y que al regreso nos vengan a traer, porque incurriríamos en gastos y mucho esfuerzo”, refirió.
Explicó que son dos horas de viaje remando y para aquellos que tienen lanchas de motor, la gasolina les consumiría demasiado el bolsillo.
Según los consultados, unas 800 personas hacen uso de esa pasada todos los días.
Francisco Díaz dijo que ya comunicaron a la Alcaldía de Granada la problemática y les prometieron analizar la situación. LA PRENSA intentó contactar a la administración, pero hasta la fecha nadie respondió. La secretaria de la oficina explicó “no existe la voluntad de cerrar el acceso a los habitantes de las isletas, solo han pensado en mejorar las condiciones para que ellos mismos puedan dejar sus lanchitas más seguras”.
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