Viena/EFE
La cumbre ministerial que Estados Unidos y las potencias europeas han celebrado hoy con Irán en Viena para impulsar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní no ha servido para resolver las diferencias que separan a las dos partes, según reconoció el responsable de Exteriores británico, Williab Hague.
«No se ha producido el gran avance en las conversaciones de hoy, pero ha sido importante para los ministros reunirse y discutir el asunto», señaló Hague a los periodistas.
El responsable de la diplomacia británica señaló que sigue habiendo «enormes diferencias» entre las grandes potencias e Irán, especialmente en lo relativo a la cantidad y el tipo de uranio enriquecido que se debe permitir producir a Teherán.
Este combustible nuclear tiene uso tanto civil como militar, por lo que EEUU y sus aliados europeos quieren limitar al máximo la capacidad de Irán de producirlo, mientras que Teherán argumenta que lo necesita para alimentar su central nuclear con fines pacíficos.
El ministro británico indicó al respecto que no ha habido «grandes cambios en el estado de la partida» tras los encuentros bilaterales y multilaterales que ha mantenido con los ministros de Asuntos Exteriores de EEUU, Alemania, Francia e Irán.
Con todo, Hague insistió en que los contactos seguirán la próxima semana y afirmó que aún están centrados «en lo que se puede lograr antes del 20 de julio».
Esa es la fecha que Irán y las grandes potencias se marcaron como fecha límite para un acuerdo cuando, el pasado noviembre, fijaron una hoja de ruta de negociaciones.
Hague indicó que la posibilidad de ampliar ese plazo «tendrá que ser discutida cuando esté claro de que no se pueden lograr más progresos».
«Este asunto es demasiado importante para dejarlo a un lado. (…). Hay demasiado en juego», advirtió Hague.
El ministro señaló que es muy importante «resolver este asunto para satisfacción del mundo y que todo el mundo pueda tener la confianza de que las actividades nucleares de Irán son exclusivamente para un propósito pacífico».
El acuerdo que Irán y las grandes potencias negocian desde hace seis meses busca acabar definitivamente con las dudas sobre si el programa atómico iraní busca o no desarrollar armas atómicas, lo que Teherán niega.
El texto, del que se ha comenzado a redactar un borrador, tiene que fijar los límites del programa nuclear iraní para asegurar que no tiene la capacidad de producir a medio plazo armas atómicas.