Unos voluntarios chiitas rezan en el templo de Al Askari, en Samarra (Irak), el 12 de julio de 2014

El Parlamento iraquí posterga su sesión al martes

El Parlamento de Irak postergó al martes la reunión prevista este domingo, sin avanzar en el proceso que ha de conducir a la formación de un nuevo gobierno, pese a la fuerte presión en ese sentido, anunció un diputado.

El Parlamento de Irak postergó al martes la reunión prevista este domingo, sin avanzar en el proceso que ha de conducir a la formación de un nuevo gobierno, pese a la fuerte presión en ese sentido, anunció un diputado.

El presidente interino de la cámara, Mahdi Al Hafez, «dijo que no había acuerdo sobre el nombramiento del presidente del Parlamento, por lo que se ha decidido postergar la sesión» al martes, afirmó a la AFP el diputado Abdulbari Zebari.

Los legisladores deben elegir a un presidente de la cámara y luego al presidente de la República, que a su vez designará a un primer ministro encargado de formar gobierno.

La primera reunión celebrada el 1 de julio terminó entre insultos y con algunos diputados abandonando el hemiciclo.

Desde entonces, varias capitales extranjeras, la ONU y las más alta autoridad chiita del país, el ayatolá Ali Al Sistani, han insistido en la necesidad de superar las divisiones y lanzar el proceso de formación de un nuevo gobierno. El fracaso de este proceso «podría hundir el país en el caos», advirtió el sábado el emisario de la ONU en Bagdad, Nickolay Mladenov.

En lo que parecía ser una primera señal de avance, los parlamentarios sunitas dieron su apoyo el sábado a Salim Al Juburi. Según una norma no escrita, la presidencia de la cámara es para un sunita; la del Estado, para un kurdo; y la jefatura de gobierno, para un chiita.

Los diputados sunitas reiteraron en cambio que se niegan a que Nuri Al Maliki desempeñe un tercer mandato como primer ministro. Después de ocho años en el poder, muchos han tachado a Al Maliki de autoritario y de marginar del poder a la minoría sunita. No obstante, su partido fue el más votado en las legislativas del 30 de abril.

«Como la última vez»

Al mismo tiempo, ha aumentado la tensión con los kurdos. Sus fuerzas de seguridad han aprovechado la crisis abierta por la ofensiva yihadista para apoderarse de territorios y campos petroleros litigiosos, y además la comunidad quiere celebrar un referéndum de independencia.

«Creo que la reunión (del domingo) va a ser como la última vez. Dudo que los partidos se pongan de acuerdo sobre tres nombres», declaró el sábado a la AFP el diputado kurdo Rizan Diler Mustafa.

«Hemos recibido garantías de los chiitas de que Al Maliki no va a ser primer ministro», declaró Dhafer al Ani, un responsable sunita. «Luego, deberán presentar su candidato al cargo de primer ministro, pero no puede ser Al Maliki», insistió.

Aunque su partido no tiene mayoría, Al Maliki ha advertido de que no está dispuesto a dejarle su sitio a otra personalidad que genere más consenso y que precisamente no parece emerger por ningún lado.

En el extranjero, como en Irak, se espera que un gobierno de coalición ayude a recuperar la confianza de la comunidad sunita. Ésta, que estuvo en el poder bajo Sadam Husein, lanzó el año pasado una campaña contra el gobierno, dominado por los chiitas, y parte de ella apoya activamente a los yihadistas del Estado Islámico.

Los insurgentes, sunitas radicalizados, controlan buena parte del norte, el oeste y el este del país desde que lanzaron su campaña el 9 de junio. El Estado Islámico, fuerza motriz de esta insurgencia, proclamó a finales de junio la instauración de un «califato» en las zonas que controla en Irak y en la vecina Siria.

Este domingo, los insurgentes sunitas se han apoderado de más de la mitad de la ciudad de Duluiya, a 80 kilómetros al norte de Bagdad, tras unos combates que causaron al menos seis muertos, anunció un responsable local.

Los rebeldes lanzaron hace un mes una campaña fulgurante en Irak y desde entonces controlan numerosos territorios. El pasado jueves retomaron la ofensiva, atacando entre otros lugares Ramadi, capital de la provincia de Al Anbar (oeste).

El asalto a Duluiya fue lanzado a primeras horas de este domingo y permitió controlar la mitad de la ciudad, incluida una comisaría y dos edificios del gobierno local, explicó un funcionario local, Marwan Mitaab. Seis personas, entre ellas cuatro policías, murieron en los combates, añadió.

Un habitante de Duluiya confirmó que partes importantes de la ciudad cayeron en manos de los insurgentes.

Después de varias semanas en las que las líneas de frente parecían relativamente fijas, los yihadistas ultrarradicales del Estado Islámico (EI) retomaron su ofensiva. El jueves atacaron Ramadi y el sábado, la ciudad de Haditha, a 150 kilómetros de allí, pero las fuerzas iraquíes y los combatientes tribales lograron repeler los asaltos.

Sin embargo, los insurgentes se apoderaron el sábado de dos ciudades de la provincia de Diyala, al noreste de Bagdad.

Internacionales Irak Parlamento archivo

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