Naciones Unidas exhortó a los líderes iraquíes a superar sus profundas divisiones y formar rápidamente un nuevo gobierno que pueda unir al país y enfrentar una creciente amenaza extremista, advirtiendo que de no hacerlo “arriesga al país a caer en el caos”.
La fuerte ofensiva suní de las últimas cuatro semanas ha llevado al país a su peor crisis desde que las fuerzas estadounidenses salieron en 2011, llevando el derramamiento de sangre a niveles no vistos desde la guerra.
La ofensiva también ha disparado las tensiones entre suníes y chiíes, lo que pudiera llevar a que el país se divida en tres sobre la base de etnias y sectas religiosas.
El nuevo parlamento iraquí tiene programado celebrar hoy su segunda sesión en medio de esperanzas de que los legisladores puedan elegir rápidamente a un nuevo primer ministro, presidente y presidente del Parlamento, los primeros pasos para formar un nuevo gobierno.
Nicolai Mladenov, enviado especial de la ONU a Irak, pidió a los legisladores que asistan a la reunión y lleguen a un acuerdo sobre la nueva dirección del país, advirtiendo de consecuencias nefastas si el empantanamiento político se prolonga.
“Eso solo beneficia los intereses de los que tratan de dividir el pueblo de Irak y destruir las oportunidades de conseguir la paz y la prosperidad”, dijo Mladenov en un comunicado.
“Irak necesita un equipo que pueda unir a la gente. Ahora es el momento de dejar a un lado las acusaciones, ahora es el momento de lograr un acuerdo en interés del pueblo iraquí”.
El primer ministro Nuri al-Maliki, quien gobierna el país desde 2006, está presionado para dejar el cargo. La incapacidad de su gobierno para evitar el ataque, mucho menos controlar los avances de los extremistas, ha socavado la confianza del pueblo iraquí y de la comunidad internacional en su habilidad para mantener el país unido y salir de la crisis.
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